En el Día Mundial de la Visión, la Dra. Valeria Sánchez Huerta, directora general de APEC y presidenta regional de IAPB para América Latina, comparte experiencias que transformaron su manera de ejercer la oftalmología.
La Dra. Valeria Sánchez Huerta recuerda especialmente a un paciente de 35 años cuya historia cambió su manera de entender la práctica médica.
El paciente tenía síndrome de Stevens-Johnson y había perdido la visión por una queratinización bilateral de la superficie ocular. Ya no era candidato a otros procedimientos y, después de conversar ampliamente sobre las opciones, decidió someterse a una queratoprótesis de Boston, consciente de los riesgos y posibles complicaciones.
Una semana después de la cirugía regresó a consulta. Entonces ocurrió un momento que la especialista no olvidaría: el paciente lloró de agradecimiento. Sabía que el resultado podía durar poco tiempo, pero había conseguido algo profundamente significativo para él: conocer el rostro de su hija recién nacida.
“Ese día entendí que nosotros tomamos decisiones basadas en la evidencia sin tomar en cuenta la situación personal y única de cada paciente”, recuerda la Dra. Sánchez Huerta.
Una vocación que comenzó fuera del consultorio
Años antes, durante su servicio social, otra experiencia ya había dejado una huella en su trayectoria. Fue su primera campaña extramuros, a la que asistió junto con el Dr. Barojas.
Allí pudo observar el resultado prácticamente inmediato de la recuperación visual de los pacientes y, sobre todo, sus expresiones de emoción y agradecimiento. Aquella experiencia le recordó por qué había elegido la oftalmología.
El paciente antes que los números
Su trayectoria también ha reforzado una idea que considera fundamental para la atención visual: la tecnología y los parámetros clínicos no deben desplazar la conversación con el paciente.
“Tenemos que dejar de ver a los pacientes con índices, nomogramas y tecnología. Muchas veces con entender la situación, platicar sobre el estilo de vida, la sintomatología y qué necesita el paciente es más que suficiente”, señala.
Para la especialista, uno de los riesgos de la práctica médica es asumir, desde la perspectiva del profesional, qué necesita o qué debe hacer una persona, sin considerar primero su realidad particular.
En el Día Mundial de la Visión, su mensaje parte precisamente de esas experiencias: escuchar, comprender y mirar a cada paciente más allá de los datos clínicos.



