Durante el 12.º Encuentro Ocular Surface MasterClass, organizado por Laboratorios Sophia, la superficie ocular volvió a ocupar un lugar central en la discusión académica, al reunir a especialistas para analizar casos clínicos de alta complejidad que reflejan los desafíos diagnósticos y terapéuticos actuales en patología corneal. En este contexto, la Dra. Itzel Priscila Aguilar y el Dr. Jesús H. Dávila Alquisiras presentaron y discutieron dos casos representativos que pusieron de relieve la importancia de un abordaje integral, sustentado en la evidencia científica y en la experiencia clínica especializada.
Deficiencia de células del limbo asociada a penfigoide ocular
Durante el encuentro, la Dra. Itzel Priscila Aguilar presentó un caso clínico centrado en la deficiencia de células del limbo, con el objetivo de analizar de forma estructurada el abordaje diagnóstico y discutir las opciones de rehabilitación visual a partir de la evidencia científica disponible. Se trató de un paciente masculino de 48 años, originario y residente de Poza Rica, Veracruz, con ocupación como ingeniero químico, quien acudió a consulta por disminución visual progresiva en el ojo izquierdo, con inicio en 2013, manifestando como principal expectativa la posibilidad de una rehabilitación visual funcional.
Dentro de sus antecedentes personales patológicos destacó alergia a yodo y cortisona, mientras que los antecedentes heredofamiliares fueron interrogados y negados. En el apartado oftalmológico, contaba con un diagnóstico clínico de penfigoide ocular establecido en el año 2020, dato de particular relevancia para la interpretación del cuadro actual.
En la exploración oftalmológica inicial, la agudeza visual mejor corregida fue de 20/32 en el ojo derecho y de 20/800 en el ojo izquierdo, evidenciando un compromiso visual severo unilateral. La presión intraocular se encontró dentro de parámetros normales, con 12 mmHg en el ojo derecho y 11 mmHg en el ojo izquierdo, sin datos sugestivos de hipertensión ocular.
Como parte de la valoración integral, se planteó la necesidad de profundizar en el interrogatorio clínico, particularmente en relación con el tiempo de evolución, antecedentes de exposición a álcalis, ácidos o radiación, uso de lentes de contacto, exposición a 5-fluorouracilo o mitomicina C, así como antecedentes de conjuntivitis alérgicas, todos ellos factores potencialmente relacionados con el desarrollo o la progresión de la deficiencia limbar.
Los estudios de imagen aportaron información relevante para la caracterización del segmento anterior. La ultrabiomicroscopía mostró un ojo fáquico, con una córnea de grosor central de 640 micras, engrosamiento periférico y perilimbar en el cuadrante temporal, cámara anterior de 2.73 mm y ángulos cerrados en los cuatro cuadrantes, con cuerpo ciliar e iris sin alteraciones estructurales. Por su parte, la ecografía modo B reveló un eje anteroposterior de 22.75 mm, cristalino ecosilente, presencia de condensaciones vítreas, retina aplicada y una coroides y nervio óptico de aspecto normal.
Con base en estos hallazgos, el cuadro fue interpretado como una deficiencia de células del limbo en el contexto de penfigoide ocular, asociada a una pérdida visual profunda en el ojo izquierdo. A partir de este diagnóstico, se discutieron distintas alternativas terapéuticas con fines de rehabilitación visual, incluyendo el aloinjerto queratolímbico (KLAL) con queratoplastia penetrante en un segundo tiempo, el trasplante esclerocorneal y la queratoprótesis de Boston tipo 1.
Para sustentar esta discusión, se revisó el estudio retrospectivo Visual outcomes of primary keratoprosthesis implantation in transplant-naïve eyes, realizado en el Departamento de Oftalmología de la Duke University School of Medicine, que incluyó 84 ojos intervenidos entre 2005 y 2020, de los cuales 12 correspondieron a queratoprótesis primaria. En dicha serie, la deficiencia de células del limbo representó el 41.7 % de los diagnósticos subyacentes en el grupo de queratoprótesis primaria, frente al 9.6 % en los casos secundarios, con resultados visuales que mostraron mejoría sostenida y un perfil de complicaciones comparable entre ambos grupos.
Queratitis fúngica por Curvularia lunata: un reto diagnóstico en superficie ocular
En el mismo foro académico, el Dr. Jesús H. Dávila Alquisiras, especialista en superficie ocular, córnea y cirugía refractiva, presentó un caso clínico de queratitis infecciosa por hongos pigmentados, desarrollado en el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”.
El paciente negó enfermedades sistémicas, uso de lentes de contacto y antecedente de traumatismo ocular. En relación con el inicio del padecimiento, se documentó el uso de lavados con manzanilla, seguido de tratamiento tópico con dexametasona/neomicina. Al momento de la evaluación, se encontraba bajo tratamiento con netilmicina, moxifloxacino, neomicina-polimixina, doxiciclina, itraconazol oral y vitamina C.
En la exploración oftalmológica, el ojo derecho presentó una agudeza visual de 20/20, presión intraocular de 13 mmHg medida con tonometría Icare, y biomicroscopía y fondo de ojo sin alteraciones. El ojo izquierdo mostró una agudeza visual de cuentadedos a 1 metro, presión intraocular de 10 mmHg, con hallazgos patológicos en la biomicroscopía del segmento anterior, documentados fotográficamente. El fondo de ojo se evaluó mediante ecografía, sin hallazgos adicionales relevantes.
Con base en la evolución clínica y los hallazgos, se estableció inicialmente el diagnóstico de queratitis por hongos pigmentados, iniciándose tratamiento con natamicina y voriconazol tópicos cada 2 horas, asociados a doxiciclina 100 mg cada 24 horas, tratamiento protector, lubricación con hialuronato de sodio y seguimiento estrecho a las 72 horas.
Durante el análisis del caso, se revisó el artículo “Incidencia de úlceras corneales microbianas en el Servicio de Oftalmología del Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga”, correspondiente al año 2013, en el que los aislamientos fúngicos representaron el 18 % del total de cultivos positivos, destacando especies como Aspergillus fumigatus, Fusarium y Candida albicans. Asimismo, se revisaron aspectos relacionados con la biología y diseminación de hongos filamentosos, así como el uso de proteómica mediante MALDI-TOF MS como herramienta diagnóstica para una identificación más rápida y precisa.









