El cáncer ocular es poco común, pero cuando se presenta exige diagnósticos oportunos, equipos altamente especializados y tecnología avanzada, advirtió el Dr. José Antonio Paczka Zapata, Presidente de la Sociedad Mexicana de Oftalmología Colegio Nacional.
Un reto de salud pública poco visible
En México, los tumores oculares más frecuentes son el retinoblastoma en niños y el melanoma maligno de coroides en adultos. No menos importante es la afectación que otros cánceres pueden ocasionar al ojo, ya sea por metástasis o por los tratamientos que se administran para curar el cáncer.
De acuerdo con datos internacionales, nuestro país ocupa el segundo lugar mundial en incidencia de retinoblastoma, el cual representa alrededor del 6 % de los cánceres infantiles, una cifra que obliga a redoblar los esfuerzos de prevención y diagnóstico oportuno.
“A este panorama se le suma un desafío relacionado con el bajo conocimiento sobre estos tumores incluso entre médicos de primer contacto, lo que genera retrasos en la referencia al especialista y disminuye las probabilidades de conservar la visión o la vida del paciente”, reconoció el Dr. José Antonio Paczka Zapata, presidente de la Sociedad Mexicana de Oftalmología Colegio Nacional (SMO).
“Cuando los síntomas del cáncer ocular se hacen evidentes, muchas veces la enfermedad ya se encuentra en etapas avanzadas. Por eso insistimos en que la prevención y la detección temprana son las herramientas más efectivas que tenemos hoy para tratar esta condición”, informó el Dr. David Ancona Lezama, presidente de la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica.
Prevención: la clave para reducir riesgos
El Dr. José Antonio Lucio Álvarez, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica, destacó que, si bien el cáncer de ojo no puede prevenirse completamente, sí es posible reducir el riesgo de desarrollarlo mediante medidas de protección y vigilancia médica regular. Asimismo, recomendó, entre otras acciones, las siguientes:
- Protección contra los rayos ultravioleta, evitando la exposición solar intensa entre las 12:00 y las 16:00 horas, utilizando lentes de sol con filtro UV y sombreros de ala ancha.
- Revisiones oftalmológicas periódicas, fundamentales para detectar lesiones en etapas iniciales.
- Evaluación visual desde el nacimiento, especialmente en niños, incluyendo la prueba del reflejo rojo o prueba de Brückner en cada consulta de niño sano.
- Atención inmediata a síntomas de alarma, como leucocoria (reflejo pupilar blanco), estrabismo, cambios en la visión, aparición de manchas oscuras en el ojo, destellos, visión borrosa periférica o dolor ocular persistente.
“La prevención también es educación. Debemos unir esfuerzos entre padres de familia, maestros, cuidadores y médicos para identificar los signos de alerta, porque una referencia oportuna puede marcar la diferencia entre perder un ojo o salvar una vida”, enfatizó el presidente de la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica, el Dr. David Ancona Lezama.
La presencia de lesiones predisponentes al desarrollo de cáncer, o incluso la apariencia misma de la enfermedad, ya sea que se localicen en la piel de los párpados, en la superficie ocular o en el interior del ojo, puede pasar desapercibida no solo para la persona afectada o sus familiares, sino también, en ocasiones, para médicos generales o incluso especialistas. Por este motivo, se requiere una difusión amplia y específica de este tema en diferentes niveles, compartió la Dra. Ana Virginia Gómez Bracho, tesorera de la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica.
Se crea la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica: un paso decisivo para la prevención, el diagnóstico temprano y la atención especializada
Ante este panorama, en nuestro país recientemente fue creada la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica, lo que representa un avance estratégico en la atención de una de las enfermedades más complejas y menos conocidas dentro de la salud visual. Aunque el cáncer ocular es poco frecuente en México y a nivel mundial, su incidencia ha ido en ascenso, lo que hace que la detección temprana sea determinante para preservar la visión y salvar vidas, especialmente en la población infantil.
Los avances tecnológicos en los métodos de detección y los desarrollos en las estrategias de tratamiento pueden modificar positivamente el pronóstico del cáncer ocular; sin embargo, su utilidad se ve reducida cuando la detección se realiza de manera tardía, destacó el Dr. Benjamín Pérez Alarcón, miembro fundador de la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica.
“Desde la Sociedad Mexicana de Oftalmología Colegio Nacional reconocemos la relevancia de esta nueva organización médica, destacando su papel para fortalecer la capacitación, la investigación, la prevención y la atención multidisciplinaria de los tumores oculares y los que afectan los anexos oculares (párpados, órbita y vías lagrimales). La creación del Colegio Mexicano de Cáncer Ocular es una decisión responsable y necesaria para enfrentar esta enfermedad con mayor organización y conocimiento”, subrayó el Dr. José Antonio Paczka Zapata, presidente de la Sociedad Mexicana de Oftalmología Colegio Nacional.
La Sociedad Mexicana de Oftalmología celebró la creación del Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica como un paso fundamental para visibilizar esta enfermedad, mejorar la capacitación médica y promover una cultura de prevención en la población.
El Dr. Vidal Francisco Soberón Ventura, miembro fundador de la Asociación Mexicana de Oftalmología Oncológica, subrayó que aunque alguna lesión o deficiencia “no duelan” o “sean leves” no deban minimizarse, en especial cuando existen factores de riesgo o hallazgos que puedan sugerir la presencia de cáncer ocular, y así evitar demoras inneccesarias que pueden ser de elevado impacto.
“El cáncer ocular no debe seguir siendo una enfermedad silenciosa. Con organización, prevención y diagnóstico temprano, podemos cambiar historias, preservar la visión y salvar vidas”, concluyó el Dr. José Antonio Paczka Zapata.









