Un estudio relacionó la distrofia de Fuchs con factores cardiovasculares, dieta y tabaquismo, sugiriendo beneficios potenciales de cambios saludables.
Los oftalmólogos que atienden a pacientes recién diagnosticados con una distrofia corneal —específicamente, distrofia endotelial corneal de Fuchs (FECD, por sus siglas en inglés)— cuentan con opciones terapéuticas limitadas. Debido a que actualmente no existe una cura para esta enfermedad, el manejo suele centrarse en estrategias destinadas a ralentizar su progresión y preservar la función visual. En un nuevo estudio publicado en Ophthalmology Science, investigadores buscaron esclarecer la relación entre la FECD, las comorbilidades sistémicas, los factores del estilo de vida y los patrones dietéticos.
La cohorte estudiada incluyó a 100 personas atendidas en el Servicio de Córnea del Massachusetts Eye and Ear: 50 pacientes con FECD y 50 controles emparejados por edad y sexo. En comparación con el grupo control, los pacientes con FECD presentaron mayores tasas de diversos factores potencialmente relacionados con la progresión de la enfermedad, incluyendo hiperlipidemia (74 % frente a 50 %), fibrilación auricular (26 % frente a 8 %), exposición acumulada al tabaco (11,2 paquetes-año frente a 6,1 paquetes-año) y una mayor ingesta calórica (1.862 kcal frente a 1.463 kcal). Asimismo, los pacientes con Fuchs mostraron una menor ingesta de grasas totales y monoinsaturadas, además de un mayor consumo de sodio, zinc, manganeso, selenio y cereales integrales.
El grupo con FECD también presentó mayores tasas de enfermedades cardiovasculares, con tendencias hacia la significación estadística en insuficiencia cardiaca congestiva, hipertensión y enfermedad coronaria; mientras que la asociación con hiperlipidemia y fibrilación auricular sí alcanzó significación estadística. Los autores señalan además que la elevada ingesta de sodio observada refuerza la hipótesis de un fenotipo cardiovascular, dado que el exceso de sodio constituye un factor de riesgo cardiovascular conocido. Esta relación podría explicarse por un posible mecanismo compartido entre la disfunción endotelial corneal y la salud vascular sistémica, en el que el sodio exacerbaría tanto el riesgo sistémico como ocular.
Aunque los pacientes con FECD mostraron mayores índices de ciertas medidas dietéticas, no presentaron un consumo significativamente mayor de carbohidratos o proteínas en comparación con los controles. Respecto a las grasas monoinsaturadas, la evidencia sigue siendo contradictoria, aunque algunos estudios sugieren un posible efecto protector frente al daño endotelial en enfermedades cardiovasculares. Además, el grupo con FECD reportó un mayor uso de suplementos nutricionales, posiblemente reflejando recomendaciones médicas orientadas a adoptar estilos de vida más saludables.
El tabaquismo, ya relacionado con múltiples enfermedades oculares, volvió a destacar como un factor relevante en este estudio. Según los autores, fumar probablemente incrementa el estrés oxidativo en la distrofia de Fuchs al aumentar la producción de radicales libres y reducir los antioxidantes presentes en el torrente sanguíneo y los tejidos oculares. Este desequilibrio favorecería un mayor daño oxidativo, promoviendo la apoptosis de las células endoteliales, la formación de guttas corneales y puntuaciones más altas en la escala de Krachmer ajustada por edad.
Para los clínicos, “estos hallazgos subrayan la naturaleza interconectada entre la salud sistémica y la fisiopatología de la FECD, destacando el potencial de intervenciones dirigidas, como el control del riesgo cardiovascular, las modificaciones dietéticas y el abandono del tabaquismo, para ralentizar la progresión de la enfermedad”, concluyen los autores.
Referencias:
Ophthalmol Sci. 31 de julio de 2025. Böhm M, Kaufman AR, Kahale F, et al.
Review of Ophthalmology. (s.f.). Lifestyle changes may help in Fuchs’ dystrophy. Review of Ophthalmology



