Sueño y miopía infantil

La miopía se atribuye a una interacción compleja entre factores genéticos y ambientales. La evidencia sugiere que el tiempo al aire libre protege contra la miopía. 

Por Dwight Akerman, OD, MBA, FAAO, FBCLA

La literatura reciente sugiere que los ritmos circadianos también pueden regular el crecimiento del ojo y el desarrollo de errores de refracción. Los relojes circadianos del cuerpo ayudan a regular los ritmos diarios del sueño, el estado de alerta, la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal, el metabolismo, la secreción de hormonas y muchos otros procesos fisiológicos.

Con asociaciones conocidas entre la exposición a la luz y el sueño, y las posibles relaciones entre el sueño y la miopía, es de interés comprender los patrones habituales de sueño medidos objetivamente en niños miopes y no miopes.

En este artículo, los autores proporcionan un informe detallado de los patrones de sueño de los niños miopes y no miopes inscritos en el estudio Role of Outdoor Activity in Myopia (ROAM) y examinan la influencia de varios factores, incluida la estación, la edad y el error de refracción.

Los autores concluyeron que los niños miopes tendían a tener una duración del sueño más variable y una latencia más corta que los niños no miopes. Los patrones de sueño se vieron influenciados por la estación, el día de la semana, la edad, el tiempo al aire libre y la actividad.

Resumen

Sueño en niños miopes y no miopes

Lisa A. Ostrin ; Scott A. Read ; Stephen J. Vincent ; Michael J. Collins

Propósito 

Examinar las diferencias en el sueño entre niños miopes y no miopes.

Métodos

Se recolectaron mediciones objetivas de sueño, exposición a la luz y actividad física de 91 niños, de 10 a 15 años, durante dos períodos de 14 días con aproximadamente 6 meses de diferencia. Se analizaron los parámetros del sueño con respecto a error refractivo, estación, día de la semana, edad y sexo.

Resultados

Los niños miopes mostraron diferencias en la duración del sueño por día de la semana (P <0,001) y estación (P = 0,007). Además, los niños miopes mostraron una latencia del sueño más corta que los niños no miopes (P = 0,04). Para todos los niños, la hora de despertarse fue más tardía (P <0,001) y la duración del sueño fue más larga (P = 0,03) durante la temporada más fría en comparación con la más cálida. Los fines de semana, los niños se acostaban más tarde (P <0,001), se despertaban más tarde (P <0,001) y tenían una mayor duración del sueño (P <0,001) que los días de semana. Los niños más pequeños exhibieron una hora de acostarse más temprano (P = 0,005) y una hora de despertarse (P = 0,01) más temprano que los niños mayores. El tiempo pasado al aire libre se asoció positivamente con la duración del sueño (P = 0,03), y la actividad física diaria se relacionó negativamente con el tiempo de vigilia (P <0,001).

Conclusiones 

Los niños miopes tienden a tener una duración del sueño más variable y una latencia más corta que los niños no miopes. Los patrones de sueño se vieron influenciados por la estación, el día de la semana, la edad, el tiempo al aire libre y la actividad.

Relevancia traslacional 

Los niños miopes tendían a tener una duración del sueño más variable y una latencia más corta que los niños no miopes, lo que puede reflejar diferencias previamente informadas en los factores ambientales y de comportamiento entre los grupos de error de refracción.

Ostrin, LA, Read, SA, Vincent, SJ y Collins, MJ (2020). Dormir en niños miopes y no miopes. Ciencia y tecnología de la visión traslacional9 (9), 22-22.

DOI: https://doi.org/10.1167/tvst.9.9.22

FUENTE: https://reviewofmm.com/

 

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