Un análisis identificó 13 medicamentos sistémicos asociados con una mayor frecuencia de reportes de uveítis.
Entre las etiologías de la uveítis, se ha identificado a medicamentos como los bisfosfonatos, los inhibidores de puntos de control inmunitario y la moxifloxacina como posibles factores contribuyentes. Sin embargo, la investigación poblacional sobre la uveítis relacionada con fármacos sigue siendo limitada. Un nuevo estudio buscó abordar esta brecha de conocimiento utilizando la base de datos del Sistema de Notificación de Eventos Adversos de la FDA (FAERS, por sus siglas en inglés) para identificar los medicamentos asociados de manera desproporcionada con eventos de uveítis. Sus hallazgos fueron publicados recientemente en el Canadian Journal of Ophthalmology. 1
El estudio incluyó un total de 7.301 eventos de uveítis entre 2003 y 2024. La edad media de los pacientes incluidos en estos reportes fue de 49,9 ± 20 años. En total, el 31,9 % de los pacientes eran hombres, el 49,3 % eran mujeres y el 18,8 % no informó su sexo. Cabe destacar que la mayoría de los casos de uveítis (56,5 %) se notificaron después de 2022. Desde el punto de vista geográfico, la mayor proporción de casos se registró en América del Norte (49,6 %), seguida de Europa (28,4 %) y Asia (11,5 %).
Los investigadores realizaron análisis de desproporcionalidad comparando los reportes de uveítis asociados a fármacos específicos con la tasa de notificación de referencia correspondiente al resto de los medicamentos incluidos en la base de datos. Se calcularon las razones de probabilidades de notificación (ROR) con intervalos de confianza del 95 %.
Según los resultados, se identificaron 13 agentes farmacológicos asociados de forma desproporcionada con elevadas tasas de notificación de uveítis. Las señales de seguridad más fuertes se observaron para el cidofovir (ROR=103,8) y la rifabutina (ROR=77,4). También se detectaron señales para cobimetinib (ROR=30,5), foscarnet (ROR=29,0), infliximab (ROR=18,1), dabrafenib (ROR=16,4), vemurafenib (ROR=16,2), trametinib (ROR=15,5), brodalumab (ROR=14,9), binimetinib (ROR=11,3), encorafenib (ROR=11,2), ipilimumab (ROR=11,0) y moxifloxacina (ROR=10,3).
“La interpretación de estas asociaciones debe considerar las enfermedades subyacentes, ya que estas pueden predisponer de manera independiente a los pacientes a desarrollar inflamación ocular”, escriben los autores. Por ejemplo, el cidofovir y el foscarnet son antivirales utilizados predominantemente en personas inmunodeprimidas, en particular en aquellas con retinitis por citomegalovirus, en quienes la inflamación ocular constituye una característica inherente del proceso de la enfermedad. La rifabutina y la moxifloxacina se prescriben comúnmente para enfermedades infecciosas, como las producidas por el complejo Mycobacterium avium y las infecciones respiratorias bacterianas, que pueden desencadenar inflamación ocular de forma independiente a través de mecanismos inmunomediados o microbianos.
“Por el contrario, los agentes biológicos, los inhibidores de MEK y los inhibidores de BRAF se utilizan principalmente en contextos autoinmunes y oncológicos, como la artritis reumatoide, la psoriasis y el melanoma, en los que la desregulación inmunológica o la inflamación paraneoplásica pueden superponerse con los efectos relacionados con los medicamentos”, continúan. “Distinguir entre la uveítis asociada a la enfermedad y la inducida por fármacos sigue siendo un desafío y pone de relieve la necesidad de integrar los hallazgos de farmacovigilancia con el contexto clínico en futuros estudios”.
Los autores señalan que los pacientes con mayor riesgo incluyen aquellos con trastornos autoinmunes o inflamatorios preexistentes, antecedentes de inflamación ocular o etiologías infecciosas, como la retinitis por citomegalovirus. “Los individuos que reciben múltiples agentes inmunomoduladores o citotóxicos, así como aquellos con desregulación inmunológica relacionada con el cáncer, también pueden presentar una susceptibilidad aumentada a la uveítis inducida por medicamentos”, escriben. “Los mecanismos propuestos incluyen el depósito de complejos inmunitarios, la desregulación de los puntos de control inmunitario, el desequilibrio de citocinas y la toxicidad ocular directa”.
Las limitaciones señaladas por los investigadores incluyen la naturaleza voluntaria de los reportes del FAERS, lo que puede dar lugar a subnotificación, sesgo de notificación y datos incompletos. Agentes más recientes, como nivolumab y pembrolizumab, podrían estar subnotificados debido a su aprobación relativamente reciente. “El análisis de desproporcionalidad identifica asociaciones potenciales, pero no puede establecer el momento de la exposición ni demostrar causalidad, ya que se basa en frecuencias relativas de notificación y no en el riesgo absoluto. Por lo tanto, estos resultados deben considerarse generadores de hipótesis”, escriben.
Estos hallazgos proporcionan información valiosa sobre los perfiles de seguridad ocular de estos medicamentos sistémicos y subrayan la necesidad de una vigilancia más estrecha al prescribirlos en pacientes con mayor riesgo de uveítis, concluyen los autores.
Referencia:
- Butt F, et al. A real-world pharmacovigilance analysis of uveitis from systemic medications. Canadian Journal of Ophthalmology. 8 de abril de 2026. DR Screening May Catch Cardiovascular Disease



