Por la infancia de México: apoyemos la ayuda oftalmológica a los niños después del sismo


Los invitamos a ver este mensaje de la Dra. Silvia Moguel Ancheita, luego del terremoto.

 

México está pasando por una delicada situación luego de los desastres naturales. Dos terremotos (7 y 19 de septiembre), sumado al temblor de 6.1, del sábado 23 del mismo mes, hizo que toda la comunidad mexicana perdieran familiares y vivieran momentos de angustia. Al cierre de esta edición, las autoridades de México, han confirmado que han muerto 335 personas.

Oftalmólogo al Día, los invita a leer este mensaje de la Dra. Silvia Moguel Ancheita, quien resalta el apoyo que cada uno de nosotros podemos entregarle a los niños, víctimas de estos desastres naturales.

 

Por:

Dra. Silvia Moguel Ancheita.

Oftalmóloga, Estrabóloga y Máster en Neurociencias.

smoguel@prodigy.net.mx

www.orozcomoguel.com

 

Este México nuestro que se ha movido tanto, requiere que todos unidos nos movamos más. Las adversidades nos obligan a hacer adecuaciones a los eventos ocurridos a favor de una mejor funcionalidad para restablecer la salud. Los niños ante estas situaciones son delicados y debemos observar y estar alertas ante los síntomas o signos que aparezcan. Las causas que ocurren y pueden modificar el estado visual de nuestros niños son diversas, mencionemos algunas:

  1. En las diferentes etapas de desarrollo la evolución visual tiene condiciones cambiantes que deben ser vigiladas adecuadamente, de modo que la observación que debe hacerse será diferente según la edad del niño. En un lactante estaremos vigilando que su fijación, atención y movimientos no se vean alterados; en un niño de 3 años, por ejemplo, hay que descartar siempre la posibilidad de desviaciones oculares, y el desarrollo visual monocular debe ir paralelo al binocular; de este modo en niños mayores y adolescentes la aparición de defectos refractivos deben ser estrechamente vigilados. En adolescentes y jóvenes el trauma ocular es la primera causa de daño visual.
  2. Los eventos actuales de malas condiciones ambientales especialmente en las áreas de desastres y escombros, deben alertarnos ante la presencia de ojos rojos, escozor, parpadeo continuo, espasmos oculares, dolor ocular, edema palpebral, orzuelos, etc., datos que pueden establecer un diagnóstico de blefaritis, conjuntivitis, alérgica, infecciosa; pero también puede estar ocurriendo algo más, como la presencia de cuerpos extraños, incluso arriesgando peligrosamente el ojo, y la diferencia del manejo es radical, por lo que debe hacerse siempre la revisión adecuada.
  3. Las enfermedades sistémicas, autoinmunes, etc., pueden dar diversos síntomas a nivel ocular, por ejemplo simplemente fotofobia y que estemos ante un cuadro de uveítis, corioretinitis, pars planitis, etc., la que debe ser diagnosticada a través de elementos de exploración adecuados y que requiere de un tratamiento inmediato para evitar secuelas importantes.
  4. La posibilidad de un trauma ocular ante las situaciones pasadas y actuales es mandatorio de revisión integral oftalmológica; las heridas palpebrales son evidentes pero un golpe en la ceja, por ejemplo, puede representar un daño peligroso al nervio óptico por onda de choque y puede no haber dado signos claros de ello. Una fractura orbitaria puede dar datos de falla de movimiento ocular o desvíos. Todo trauma ocular o heridas deben ser revisados.
  5. Un trauma craneoencefálico o una sacudida craneal, puede producir alteraciones conductuales en los bebés o niños pequeños. Ante estos eventos cualquier golpe en la cabeza, latigazo o sacudida, debe ser vigilado y diagnosticado adecuadamente, de ser necesario a través de imágenes craneales que aseguren el estado de salud.
  6. Las coincidencias pudieran resultar en diagnósticos tristemente equivocados; si un niño “deja de ver” o se comporta anormalmente, no debe atribuirse a un shock traumático hasta no completar un diagnóstico neurovisual y cerebral integrado.
  7. Las presencias de parálisis oculomotoras, fallas de movimientos, apraxias, diplopías, tortícolis, ptosis palpebrales, pupilas dilatadas, etc., pueden estar presentándose por múltiples causas; en estos momentos pueden estar relacionados a traumatismos, infecciones, descontrol de enfermedades sistémicas o neurológicas, etc., todo cuadro de parálisis oculomotora debe ser explorado y diagnosticado adecuadamente. Las parálisis faciales de Bell, llamadas benignas, pueden no ser lo “benignas” que parecen. Recuerdenque toda tortícolis, inclinación de la cabeza, movimientos cefálicos anormales, cabeceo, deben ser diagnosticados adecuadamente.
  8. La aparición de nuevos movimientos anormales en los ojos, con sacudidas, temblores, nistagmos, etc., deben alertarnos de alteraciones neurológicas, y su diagnóstico debe ser inmediato.
  9. Finalmente, no podemos dejar de mencionar el apoyo que requieren nuestros niños para establecer una salud mental respecto a los eventos actuales, las imágenes que ven son una realidad, la información a los niños debe adaptarse a la edad y capacidad de percepción, aunado a nuestro apoyo y comprensión. Afortunadamente las líneas de apoyo psicológico y psiquiátrico han sido una de las buenas actitudes y de cambio positivo en esta ocasión, acudamos a ellas.
  10. El inicio de las actividades escolares y el restablecimiento de los niños a ellas son una oportunidad de observar su conducta visual y emocional; tanto de los problemas visuales que antes pudieron no haberse percibido, guiños, mala atención, síntomas de fatiga visual, etc., como de fenómenos depresivos o conductuales. Revisemos a los niños.

 

¡POR LOS NIÑOS DE MÉXICO!

 

ATTE.

DRA. SILVIA MOGUEL ANCHEITA

OFTALMÓLOGO, ESTRABÓLOGO, MÁSTER EN NEUROCIENCIAS.

smoguel@prodigy.net.mx

www.orozcomoguel.com

 

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