Abordar los factores de riesgo modificables del ojo seco

Los especialistas explican qué factores pueden modificarse y cómo abordarlos.

Abordar los factores de riesgo modificables del ojo seco

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Traducción del artículo publicado el 12 de mayo de 2026. Las opiniones clínicas, las pautas descritas, los precios, la disponibilidad y la situación regulatoria corresponden al contexto y la fecha del original; no constituyen una actualización de las indicaciones locales.

La Tear Film & Ocular Society publicó en 2025 su tercer informe Dry Eye Workshop, un recurso conocido por muchos oftalmólogos. En esta edición se actualizaron la subclasificación, la metodología diagnóstica y el manejo y tratamiento de la enfermedad de ojo seco respecto de DEWS II. En la sección «Digest» de DEWS III, los autores enumeraron 73 factores de riesgo concluyentes y probables; 44 se clasificaron como modificables. [1]

Los pacientes pueden modificar muchos factores de su vida cotidiana para evitar la aparición o progresión de los signos de ojo seco. Algunos, como los ambientales, suelen ser más sencillos de abordar; otros, como los trastornos de salud mental, requieren enfoques más matizados. Los expertos consideran que todos los aspectos del riesgo pueden y deben abordarse, aunque no sea posible manejarlos al mismo tiempo.

En este artículo, oftalmólogos especializados en ojo seco y superficie ocular explican cómo conversan con los pacientes sobre los factores de riesgo, qué métodos resultan prácticos para modificarlos y qué complicaciones pueden ser más difíciles de abordar.

La conversación con el paciente

Toda exploración comienza con una conversación, especialmente en el ojo seco. Los 44 factores modificables concluyentes y probables señalados por TFOS son demasiados para una sola conversación, pero dedicar tiempo a descubrir todos los problemas posibles puede mejorar los resultados a largo plazo.

«El manejo del ojo seco requiere algo de trabajo detectivesco», afirma Sezen Karakus, MD, MPH, especialista en córnea y enfermedades externas de Johns Hopkins Medicine, Maryland. «Les digo a los pacientes que, si algo cambia —por ejemplo, comienzan un medicamento, se mudan o empiezan un trabajo—, me lo comuniquen en la siguiente visita, porque puede ser relevante. Todo importa. Incluso los detalles que al principio parecen insignificantes pueden adquirir importancia después».

«Casi nunca inicio un tratamiento sin conversar antes sobre lo que puede causar o empeorar los síntomas», continúa. «Pero, si existe un factor modificable importante y el paciente también presenta hallazgos graves, no retraso el tratamiento. Les ofrezco opciones. Algunos factores que identificamos quizá no sean realmente modificables, como el entorno laboral o tratamientos necesarios, por ejemplo la quimioterapia, pero sigue siendo importante reconocerlos».

Vatinee Y. Bunya, MD, MSCE, codirectora del Penn Dry Eye & Ocular Surface Center de Filadelfia, comparte este enfoque. No obstante, por el tipo de centro en el que trabaja, muchos pacientes ya han abordado los factores modificables y necesitan tratamiento cuando acuden a consulta.

«En la primera visita suelo revisar los factores modificables habituales que pueden exacerbar el ojo seco: medicamentos sistémicos y colirios, factores y desencadenantes ambientales, horas de uso de lentes de contacto, si corresponde, y horas diarias frente a pantallas», explica. «Habitualmente combino el manejo de los factores modificables con medicamentos de prescripción. Al ser un centro de referencia de atención terciaria, los pacientes suelen haber intentado cambios en su estilo de vida antes de llegar. Sin embargo, los planes más eficaces suelen combinar ambos enfoques».

Tiempo frente a pantallas

Este fue un tema especialmente interesante para los expertos. La investigación sobre pantallas y ojo seco no es nueva, pero el desafío crece a medida que la tecnología evoluciona y se vuelve más accesible. Hace aproximadamente una década, los visores de realidad virtual no estaban ampliamente disponibles; hoy forman parte de la tecnología de videojuegos más reciente y acercan aún más las pantallas a los usuarios.

«Como usuario frecuente de realidad virtual, puedo dar fe de los problemas de superficie ocular que provoca», comenta Christopher Starr, MD, embajador de TFOS y oftalmólogo de Weill Cornell, Nueva York. «En mi opinión, aparecen mucho más rápido y son más importantes que los producidos por el mismo tiempo ante una computadora. Aunque los datos a largo plazo son limitados, lo que sabemos del trabajo de cerca y del parpadeo sugiere que el uso intensivo de realidad virtual puede reducir todavía más la frecuencia de parpadeo y empeorar el estrés evaporativo, especialmente en usuarios intensivos. Se anima a los pacientes a limitar las sesiones continuas, hacer pausas y proteger la superficie con lubricantes o elementos ópticos protectores cuando sea necesario».

El uso constante de pantallas puede provocar problemas de superficie ocular, pero existe un matiz: algunos pacientes refieren dolor que sugiere ojo seco cuando en realidad presentan fatiga visual, que tiene sus propios efectos sobre los ojos.

«Es importante diferenciar el ojo seco de la fatiga visual», señala la Dra. Karakus. «La fatiga por trabajo prolongado de cerca no implica necesariamente ojo seco. Se observa con frecuencia en jóvenes porque el trabajo de cerca exige acomodación constante y puede resultar agotador. El ojo seco suele asociarse con ardor, irritación, lagrimeo o enrojecimiento; la fatiga visual, con cefalea y cansancio ocular. A menudo se denomina fatiga visual digital o síndrome visual informático. Puede empezar como fatiga y después aparecer ojo seco, pero no siempre. Me centro en ayudar a los pacientes a comprender la diferencia y adoptar estrategias, como pausas adaptadas, para reducir la fatiga».

La forma más sencilla de contrarrestar las complicaciones es alejarse de la pantalla. Los colirios pueden mantener lubricada la superficie durante el trabajo prolongado, pero a veces basta con descansar. La regla «20-20-20» es el método más conocido para aliviar el ojo seco y la fatiga inducidos por pantallas, aunque su respaldo científico es limitado. Los expertos siguen considerándola un recordatorio útil y fácil de incorporar a la rutina.

«La evidencia que relaciona el trabajo prolongado de cerca con menos parpadeos, más parpadeos incompletos y más síntomas es sólida», afirma el Dr. Starr. «Pero la regla 20-20-20 tiene un respaldo limitado: es más una fórmula fácil de recordar que un protocolo rigurosamente evaluado. Aun así, nos recuerda parpadear y descansar con mayor frecuencia. Yo añado un cuarto “20”: cerrar los ojos con fuerza durante veinte segundos o más para distribuir lágrimas y lípidos por la superficie. La contracción palpebral intensa favorece la expresión de meibum».

«En la práctica resulta más útil hablar de pausas estructuradas y parpadeo consciente que insistir en una fórmula específica», añade. «Puede tratarse de pausas breves y frecuentes adaptadas al trabajo, parpadeos completos deliberados durante tareas intensas, ajustes ergonómicos de altura y distancia de la pantalla y, cuando sea posible, realizar algunas tareas sin pantallas».

Alergias

Las alergias estacionales, como las asociadas al polen de árboles y pastos, son un factor de riesgo de ojo seco. Lavarse la cara y las manos puede reducir la necesidad de antihistamínicos, otro factor conocido. Las alergias perennes a ácaros del polvo o caspa de mascotas pueden ser más difíciles de modificar: provocan reacciones todo el año y pueden requerir medicamentos según el entorno. Fotografía: Andrew Beers.
Las alergias estacionales, como las asociadas al polen de árboles y pastos, son un factor de riesgo de ojo seco. Lavarse la cara y las manos puede reducir la necesidad de antihistamínicos, otro factor conocido. Las alergias perennes a ácaros del polvo o caspa de mascotas pueden ser más difíciles de modificar: provocan reacciones todo el año y pueden requerir medicamentos según el entorno. Fotografía: Andrew Beers.

Surge una paradoja: si las alergias y los antihistamínicos son factores de riesgo de ojo seco, ¿cómo encontrar alivio? Los expertos recomiendan valorar cada caso e identificar primero las alergias específicas antes de recomendar la continuación de los medicamentos.

«La mayoría reconoce los síntomas alérgicos: picazón intensa, enrojecimiento y lagrimeo», explica la Dra. Karakus. «La picazón suele ser el síntoma más útil para distinguir alergia de ojo seco. En la exploración podemos observar reacciones papilares conjuntivales. Las alergias estacionales suelen identificarse mejor; las ambientales perennes, como las relacionadas con el polvo, son más difíciles porque la exposición es constante y el paciente quizá no las reconoce como alergia. Si también hay rinitis, problemas sinusales, eccema o incluso asma, puede existir un componente alérgico más amplio que necesite tratamiento sistémico. A menudo pregunto: “¿Necesita antihistamínicos orales de forma habitual o podría utilizarlos solo cuando los síntomas sean más importantes?”».

Según la situación, los medicamentos antialérgicos pueden ser necesarios, pero en casos graves de ojo seco quizá deba modificarse el esquema para controlar las reacciones alérgicas.

«Los pacientes suelen tener conjuntivitis alérgica y ojo seco», dice la Dra. Bunya. «Cuando es posible, recomiendo probar primero colirios antialérgicos antes que antihistamínicos orales, porque los medicamentos orales pueden resecar más los ojos. En el ojo seco moderado o grave, generalmente recomiendo usar los colirios antialérgicos solo según necesidad, no necesariamente a diario. También aconsejo aumentar las lágrimas sin conservantes si hace falta para contrarrestar la sequedad potencial. Es importante no frotarse los ojos: esto libera histamina y empeora la picazón».

Salud mental

Al igual que las alergias, la salud mental plantea dificultades. El estrés, la ansiedad y la depresión pueden exacerbar el ojo seco, y los medicamentos psiquiátricos también. La Dra. Karakus considera que este aspecto requiere más atención, especialmente porque los problemas oculares pueden agravar el malestar psicológico.

«La relación entre ojo seco y salud mental, incluida la depresión y la ansiedad, no se comprende por completo», explica. «No siempre está claro si estos síntomas derivan de la enfermedad, de los tratamientos o de otros factores. En cualquier caso, son importantes. A veces se subestima el ojo seco, aunque puede generar estrés y ansiedad significativos junto con otros problemas vitales. Cuando corresponde, animo a abordar este aspecto como parte de la atención integral».

«Suelo explicar que es un proceso, no una línea recta», continúa. «Con el tiempo, una red de apoyo sólida —familia, amistades, terapeuta o grupos de apoyo— puede marcar una diferencia importante. Lo veo especialmente en pacientes con ojo seco, dolor neuropático u otras enfermedades crónicas. Incorporar la salud mental a una visita habitual no siempre es fácil, pero es importante. Algunos pacientes dudan ante los antidepresivos por sus posibles efectos sobre el ojo seco. El objetivo no es necesariamente medicar, sino reconocer y apoyar esa dimensión de su salud».

Equilibrar los medicamentos

Los medicamentos sistémicos pueden perpetuar el riesgo de ojo seco. Es esencial equilibrar las prescripciones para enfermedades sistémicas y los tratamientos de la superficie ocular. Fotografía: Andrew Beers.
Los medicamentos sistémicos pueden perpetuar el riesgo de ojo seco. Es esencial equilibrar las prescripciones para enfermedades sistémicas y los tratamientos de la superficie ocular. Fotografía: Andrew Beers.

Es fácil decirle a un paciente que suspenda un fármaco para aliviar los síntomas y reducir la progresión, pero los medicamentos están destinados a ayudar. El informe TFOS DEWS II sobre iatrogenia señaló que 22 de los 100 medicamentos de uso más extendido contribuían al riesgo de ojo seco. El artículo añade que «el 62 % de los casos de ojo seco en poblaciones mayores se atribuyeron al ojo seco». [2]

Nota de traducción: la última frase presenta una repetición en el original que no permite identificar el factor al que se atribuye ese porcentaje. Se conserva y se señala la inconsistencia, sin sustituirla por una interpretación no confirmada.

«Además de antihistamínicos y antidepresivos, existe una larga lista de fármacos que pueden deteriorar silenciosamente la superficie ocular», afirma el Dr. Starr. «Los anticolinérgicos y simpaticomiméticos utilizados para distintas indicaciones, la isotretinoína y otros retinoides, ciertas terapias hormonales y numerosos colirios antiglaucomatosos con conservantes son contribuyentes bien documentados».

«La solución rara vez es simplemente suspender el medicamento», continúa. «Hay que hablar de opciones: ¿puede reducirse la dosis?, ¿cambiarse a otro fármaco de la misma clase?, ¿existe una alternativa sin conservantes?, ¿qué podemos hacer simultáneamente para proteger la superficie? La clave es reconocer pronto estos agentes y desarrollar estrategias protectoras, sin esperar a que los síntomas sean importantes. Con nuestro amplio arsenal de medicamentos y tratamientos aprobados, casi siempre hay una solución para el ojo seco relacionado con medicamentos».

Lentes de contacto

El uso excesivo puede provocar diversas complicaciones, incluido ojo seco. Los materiales y tamaños varían, con ventajas diferentes. Antes de elegir un manejo, los expertos recomiendan conversar sobre las necesidades del paciente.

«Desde la perspectiva del ojo seco, los pacientes con errores refractivos elevados tendrían más problemas de superficie con lentes de contacto que con gafas», explica la Dra. Karakus. «Muchos, sin embargo, prefieren las lentes por su mejor calidad visual. Esto complica las decisiones, porque los errores elevados suelen requerir lentes más gruesas, que pueden reducir la permeabilidad al oxígeno y empeorar la enfermedad de la superficie ocular».

«Las lentes pueden ser necesarias después de un trasplante corneal, ante irregularidades de la superficie o en el ojo seco grave», continúa. «En esos casos pueden preferirse las esclerales, que protegen la superficie y mejoran la visión. Cuando alguien deja de tolerar lentes blandas o rígidas por sequedad u otros problemas, planteo las esclerales: pueden atender ambas necesidades al mismo tiempo».

Alimentación

Los expertos señalan que a veces no es necesario modificar la dieta, salvo que esté perjudicando la salud.

«Cada paciente es distinto», dice la Dra. Karakus. «No podemos definir la alimentación como una causa o solución única para el ojo seco. Si hay enfermedad metabólica, diabetes u otras afecciones sistémicas mal controladas, mejorar la salud general, incluida la alimentación, probablemente también mejorará los síntomas oculares. Cuando la salud sistémica no está bien controlada, la superficie suele verse afectada. Esto ayuda a explicar por qué los estudios no siempre ofrecen respuestas claras: si solo analizan el ojo seco y no consideran suficientemente la salud general, pueden omitir parte del problema. Algunos factores pueden ajustarse estadísticamente; otros son difíciles de medir. Por eso individualizo el enfoque».

Una estrategia es incorporar ácidos grasos omega-3. Existen opiniones diferentes a raíz de los resultados del estudio DREAM, aunque podrían ser útiles. [3]

«Los omega-3 han sido de los suplementos más discutidos, aparte de corregir deficiencias nutricionales reales», afirma la Dra. Karakus. «Si existe una deficiencia, debe corregirse. Pero estudios como DREAM plantean dudas sobre si la suplementación debe formar parte del manejo estándar».

Tras conocer evidencia adicional sobre fatiga visual digital, el Dr. Starr empezó a considerar los omega-3 una opción útil. «Una de las intervenciones estudiadas en “TFOS Lifestyle: Impact of the digital environment on the ocular surface” fue aumentar su ingesta, lo que me sorprendió», señala. «Por ello los recomiendo con mucha más frecuencia para fatiga visual digital que después de publicarse DREAM».

Entornos de trabajo y del hogar

Los trabajos exigen entornos distintos y, en ocasiones, determinan dónde vive el paciente. No todos trabajan o viven en condiciones ideales. Conviene preguntar por la ocupación y la vivienda. Aunque no se pueden modificar el viento o la humedad exteriores, los expertos aconsejan adaptar los espacios interiores.

«La baja humedad exacerba el ojo seco», explica la Dra. Bunya. «Suelo recomendar humidificadores en casa y en la oficina, especialmente en invierno. También aconsejo evitar que las salidas de aire apunten al rostro o a los ojos. En el automóvil pueden orientarse hacia abajo o en otra dirección. Recomiendo no usar ventiladores de techo sobre la cama por la noche, porque pueden empeorar la sequedad».

Sueño

«Incluso con listas extensas de factores conocidos, algunos aspectos reciben poca atención en la historia clínica», señala el Dr. Starr. «La apnea del sueño, dormir mal y el lagoftalmos nocturno tienen implicaciones claras para la superficie ocular, pero a menudo solo se detectan si se pregunta específicamente».

Dormir es una necesidad básica. Si el paciente tiene dificultades para hacerlo, su salud no mejorará. Cuando se desea atender el sueño y el ojo seco, la Dra. Karakus sugiere un antifaz que cubra los ojos, que puede favorecer el descanso y reducir la exposición ambiental.

«El sueño es importante», afirma. «La falta de sueño y una higiene inadecuada del descanso —por temperatura, luz, corrientes de aire, humedad u otros factores— pueden contribuir al ojo seco. Siempre que sea posible, animo a mejorar el descanso».

El sueño es solo uno de los numerosos factores de riesgo. Identificar todos los posibles contribuyentes es fundamental. Como señaló la Dra. Karakus, «el manejo del ojo seco requiere algo de trabajo detectivesco».

Declaraciones de intereses

Los Dres. Karakus, Starr y Bunya no declaran intereses financieros relevantes.

Referencias del original

1. Stapleton F, Argüeso P, Asbell P, et al. TFOS DEWS III: Digest. Am J Ophthalmol 2025;279:451-553.

2. Gomes JAP, Azar DT, Baudouin C, et al. TFOS DES II iatrogenic report. Ocul Surf 2017;13:3:511-538.

3. Hussain M, Shtein RM, Pistilli M, et al. The Dry Eye Assessment and Management (DREAM) extension study – A randomized clinical trial of withdrawal supplementation with omega-3 fatty acid in patients with dry eye disease. Ocul Surf 2020;18:1:47-55.

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