Las lágrimas séricas emergen como una alternativa biológica prometedora para tratar la enfermedad de la superficie ocular cuando las terapias convencionales no ofrecen resultados satisfactorios.
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Por Catlin Nalley, editora colaboradora
Un análisis del potencial terapéutico, las aplicaciones clínicas, las limitaciones y las perspectivas futuras de las lágrimas séricas en el tratamiento de la enfermedad de la superficie ocular.
El ojo seco continúa siendo una de las enfermedades más frecuentes y complejas en la práctica oftalmológica. Afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo y se manifiesta con fluctuaciones visuales, molestias crónicas y, en los casos más graves, daño de la superficie ocular con riesgo de comprometer la visión. Aunque los tratamientos convencionales, como los lubricantes sin conservantes, los colirios antiinflamatorios y la oclusión de los puntos lagrimales, proporcionan un alivio significativo en muchos pacientes, un porcentaje importante continúa presentando inestabilidad epitelial e inflamación persistente a pesar de recibir un tratamiento intensivo.
En las últimas dos décadas, los colirios derivados de la sangre, en particular del suero, se han consolidado como una alternativa terapéutica prometedora para los pacientes cuyos síntomas de ojo seco no responden adecuadamente a los tratamientos convencionales. Ya sea que se elaboren a partir de la sangre del propio paciente, de un donante o de plaquetas procesadas específicamente para este fin, estos colirios contienen factores bioactivos que favorecen la nutrición y la reparación de la superficie ocular, con una composición y una función similares a las de la lágrima natural.
Este artículo revisa el panorama actual de la terapia con lágrimas séricas, analizando las ventajas y limitaciones de cada una de sus formulaciones, así como su papel dentro del abordaje actual de la enfermedad de la superficie ocular. Además, explora las perspectivas de la próxima generación de lágrimas biológicas y su potencial impacto en la práctica clínica.
Resumen de los tipos de lágrimas séricas
Las lágrimas séricas constituyen un grupo diverso de sustitutos biológicos de la lágrima con un objetivo común: restablecer el equilibrio bioquímico y favorecer la regeneración de la superficie ocular. Aunque el concepto de utilizar el suero del propio paciente o de un donante como sustituto lagrimal existe desde hace varias décadas, los avances en las técnicas de preparación y el mayor conocimiento de su composición han ampliado sus aplicaciones y consolidado su papel en la práctica clínica.
Como explica la Dra. Sezen Karakus, profesora adjunta de Oftalmología e investigadora clínica del Wilmer Eye Institute de la Universidad Johns Hopkins: “Las gotas oftálmicas de suero autólogo (por ejemplo, Vital Tears) se preparan a partir del propio suero del paciente para el tratamiento de las enfermedades de la superficie ocular. Su composición imita la de una película lagrimal sana, ya que contienen nutrientes, proteínas, moléculas antiinflamatorias, inmunoglobulinas y diversos factores de crecimiento. Cuando la película lagrimal pierde su equilibrio fisiológico, este tratamiento representa, en mi opinión, el abordaje más integral para favorecer la superficie ocular, al promover la regeneración del epitelio corneal y conjuntival, preservar las células caliciformes, favorecer la regeneración de los nervios corneales y contribuir al control de la inflamación”.
Cuando un paciente no puede donar sangre, el suero alogénico se convierte en una opción. El Dr. Karakus señala: “El suero alogénico no se utiliza habitualmente, pero puede prepararse a partir de sangre de donantes sanos cuando el paciente no puede aportar la suya propia. También puede utilizarse suero del cordón umbilical, que se clasifica dentro de las opciones alogénicas. Estas alternativas no están ampliamente disponibles, pero se tienen en cuenta cuando no es posible o no se prefiere extraer sangre del propio paciente”.
La tercera categoría corresponde al plasma rico en plaquetas (PRP), una alternativa que ha cobrado un creciente protagonismo en los últimos años. Al respecto, la Dra. Vatinee Bunya explica: “La sangre se procesa para concentrar las plaquetas, ricas en factores de crecimiento como el factor de crecimiento epidérmico (EGF), el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β) y el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF). Posteriormente, este concentrado se formula en gotas oftálmicas. En comparación con las gotas de suero autólogo, las formulaciones de PRP contienen una mayor concentración de factores de crecimiento”.
El Dr. Karakus añade: “El PRP no es una terapia nueva en medicina, pero en los últimos años ha despertado un creciente interés en oftalmología. A diferencia del suero autólogo, se obtiene mediante un proceso de concentración de plaquetas, lo que incrementa los niveles de determinados factores de crecimiento y de fibronectina. En teoría, esto podría convertirlo en una alternativa más adecuada para afecciones en las que se buscan efectos antiinflamatorios, regenerativos y antifibróticos más pronunciados. Sin embargo, aunque esta hipótesis resulta lógica desde el punto de vista biológico, los ensayos clínicos aleatorizados muestran, en general, resultados comparables entre ambas terapias. De hecho, algunos estudios sugieren que el PRP no siempre ofrece resultados superiores a los de los colirios de suero autólogo”.

| Paciente de 68 años con síntomas de ardor, enrojecimiento e irritación ocular. La exploración revela queratoconjuntivitis seca con tinción corneal intensa con fluoresceína, que muestra áreas confluentes, incluida la córnea central (A), así como tinción conjuntival con verde de lisamina (B) e inyección conjuntival. Posteriormente, la paciente fue diagnosticada con enfermedad de Sjögren y presentó mejoría clínica tras el tratamiento con colirio de suero autólogo. Foto: Dra. Sezen Karakus. |
¿Quién se beneficia más y cuándo utilizar cada suero?
Uno de los principales retos de la terapia con lágrimas séricas consiste en identificar qué pacientes pueden beneficiarse de este tratamiento y cuál es la formulación más adecuada en cada caso. Aunque inicialmente se reservaban para pacientes con enfermedad grave de la superficie ocular, la creciente experiencia clínica y la evidencia disponible han ampliado sus indicaciones, permitiendo su uso en un espectro cada vez más amplio de pacientes.
“Tradicionalmente, las lágrimas séricas se han reservado para pacientes con ojo seco grave, especialmente aquellos que no responden o no toleran los tratamientos convencionales. Otra indicación bien establecida es la queratitis neurotrófica, que con frecuencia se manifiesta como defectos epiteliales persistentes”, explica la Dra. Karakus. “En la Clínica de Neuropatía Corneal del Wilmer Eye Institute también atiendo a un número importante de pacientes con dolor neuropático corneal, en quienes recurro con frecuencia a las lágrimas séricas. En esta población, pueden ser especialmente útiles para favorecer la regeneración nerviosa y contribuir al control del dolor”.
Esta experiencia coincide con la de la Dra. Bunya, quien señala: “Según mi experiencia, los pacientes que obtienen el mayor beneficio de las lágrimas de suero autólogo son aquellos con enfermedad de la superficie ocular de moderada a grave, especialmente quienes no han respondido a varios tratamientos farmacológicos prescritos. Históricamente, esta terapia se reservaba para pacientes con enfermedad de la superficie ocular grave o en estadio avanzado; sin embargo, en los últimos años también la hemos incorporado al manejo de pacientes con enfermedad moderada, con resultados favorables”.

Paciente con ojo seco moderado. Foto: Dra. Vatinee Bunya.
La Dra. Megan Kasetty, de Baltimore, señala que las lágrimas séricas son especialmente beneficiosas para los pacientes cuya enfermedad de la superficie ocular compromete la cicatrización del epitelio y genera una película lagrimal inestable e inflamatoria. “Estos pacientes suelen presentar una tinción puntiforme difusa y marcada de la córnea y la conjuntiva. Entre las enfermedades subyacentes más frecuentes se encuentran la enfermedad de injerto contra huésped, el síndrome de Sjögren y la queratitis neurotrófica, en ocasiones acompañadas de defectos epiteliales persistentes”. Añade que “cuando los pacientes no responden al tratamiento tópico máximo, que incluye lubricantes sin conservantes, agentes antiinflamatorios y el manejo de las alteraciones palpebrales, las lágrimas séricas pueden constituir un complemento terapéutico de gran utilidad al aportar factores de crecimiento y nutrientes esenciales para la reparación de la superficie ocular”.
Otra indicación emergente para las lágrimas séricas es el tratamiento del dolor ocular neuropático y la fotofobia. “Cada vez existe más evidencia que respalda su uso en estos pacientes, incluso en ausencia de una tinción significativa de la superficie ocular, ya que los factores de crecimiento pueden favorecer la regeneración de los nervios corneales”, explica la Dra. Kasetty.
La elección entre las formulaciones de suero autólogo, alogénico o plasma rico en plaquetas (PRP) debe basarse en una evaluación individualizada que considere la gravedad de la enfermedad, las comorbilidades del paciente y diversos factores logísticos. Aspectos como la concentración del preparado, el método de elaboración y la disponibilidad de cada opción suelen influir en la decisión clínica tanto como el diagnóstico subyacente.
“Las tres opciones pueden prepararse en concentraciones que oscilan entre el 20 % y el 100 %. Varios factores influyen en esta decisión. Las concentraciones más altas requerirán más suero, lo que significa un suministro total menor para el paciente; por lo tanto, si alguien tiene limitaciones en la cantidad de sangre que puede donar, eso debe tenerse en cuenta. La gravedad de la afección y la urgencia de la situación clínica pueden determinar si se opta por una concentración más alta”, afirma la Dra. Karakus.
La Dra. Karakus también destaca un aspecto práctico que no debe pasarse por alto: “Existen diferencias entre los laboratorios en la forma de diluir estos productos. He tenido pacientes que percibieron un cambio notable en su comodidad ocular cuando su laboratorio modificó la solución de dilución. Es importante considerar este aspecto, especialmente en pacientes con una superficie ocular muy sensible o que presentan intolerancia a otros tratamientos tópicos”.
La disponibilidad de cada formulación también puede influir en la elección terapéutica. Al respecto, la Dra. Karakus señala: “El PRP, por ejemplo, no siempre está disponible, incluso en centros donde sí se dispone de lágrimas séricas. Algunos estudios no han encontrado diferencias clínicamente significativas entre las lágrimas séricas y el PRP, mientras que otros sugieren que este último podría ofrecer mejores resultados en el alivio de los síntomas del ojo seco y en la cicatrización epitelial de defectos persistentes, especialmente cuando la inflamación y la fibrosis representan un desafío clínico. En última instancia, lo más importante es individualizar la elección del tratamiento de acuerdo con las necesidades específicas del paciente y con las opciones que realmente están disponibles”.
La Dra. Bunya también destaca la importancia de individualizar el tratamiento. “Por lo general, recomiendo las gotas de suero autólogo a pacientes con enfermedad de la superficie ocular que no han respondido a múltiples tratamientos farmacológicos prescritos o que presentan múltiples alergias o sensibilidad a los medicamentos. En los casos de enfermedad grave de la superficie ocular, las gotas de PRP pueden ofrecer una mayor eficacia, ya que contienen una concentración más elevada de componentes que favorecen la reparación de los tejidos”.
Eficacia y papel en el espectro terapéutico
Para muchos pacientes con enfermedad crónica de la superficie ocular, las lágrimas séricas representan un punto de inflexión en el tratamiento. Cuando las terapias convencionales no logran controlar los síntomas o restaurar la superficie ocular, estas formulaciones biológicas pueden ofrecer el alivio y la recuperación que otras alternativas no consiguen.
La Dra. Bunya afirma: “Tanto las gotas de suero autólogo como las de PRP son tratamientos eficaces para los pacientes con enfermedad de la superficie ocular. Contienen diversos factores bioactivos que favorecen la reparación de la superficie ocular y proporcionan un efecto calmante. Con frecuencia, representan una herramienta terapéutica eficaz en pacientes que no han respondido a otros tratamientos”.
El Dr. Karakus coincide en que las lágrimas biológicas desempeñan un papel importante en el tratamiento de la enfermedad de la superficie ocular, aunque subraya que su función es complementar, y no necesariamente sustituir, otras terapias avanzadas. “Existen diversos estudios que comparan las preparaciones autólogas, alogénicas y derivadas de plaquetas; sin embargo, aún carecemos de evidencia comparativa sólida frente a los tratamientos inmunomoduladores aprobados por la FDA que utilizamos de forma rutinaria, como la ciclosporina o el lifitegrast. No considero que, en términos generales, pueda afirmarse que las gotas de suero sean más eficaces que estas opciones, por lo que no suelo emplearlas como tratamiento de reemplazo. Más bien, las considero una terapia complementaria, especialmente en pacientes que no han respondido de manera satisfactoria a otros tratamientos o que no los toleran”.
“Desde un punto de vista teórico”, añade, “cabría esperar que las lágrimas séricas ofrecieran una mayor eficacia, ya que aportan una gama más amplia de componentes bioactivos y actúan sobre múltiples mecanismos implicados en la enfermedad, mientras que los tratamientos inmunomoduladores, como la ciclosporina, se dirigen principalmente a la inflamación crónica mediada por células T”.
Este efecto complementario también se refleja en la práctica clínica. “Algo que he observado con el tiempo”, comenta la Dra. Karakus, “es que algunos pacientes que inicialmente no toleraban los tratamientos tópicos mejoran tras iniciar el tratamiento con gotas de suero autólogo. Una vez que la inflamación de la superficie ocular está mejor controlada y los síntomas disminuyen, he podido reintroducir la ciclosporina u otros medicamentos que antes no toleraban. Por ello, tanto el momento de iniciar el tratamiento como la pauta de administración son fundamentales. En pacientes con tinción intensa o enfermedad grave de la superficie ocular, suelo comenzar con concentraciones más altas y una administración frecuente para, posteriormente, reducir la dosis de forma gradual”.
La Dra. Karakus también destaca que uno de los principales desafíos en la investigación sobre las lágrimas séricas es la variabilidad inherente a este tipo de tratamientos. Según explica, las diferencias en los procesos de preparación, la cantidad de sangre que cada paciente puede donar y la composición individual del suero dificultan la estandarización de estas formulaciones. “Esta variabilidad hace muy difícil comparar los resultados en ensayos clínicos y demostrar de forma concluyente que son superiores a los tratamientos convencionales en comparaciones directas. Por ello, estas terapias no deben evaluarse únicamente en términos de si son “mejores” o “peores”, sino por la manera en que pueden complementar y potenciar las estrategias terapéuticas que ya utilizamos”.
Seguimiento y medición del éxito
Al igual que ocurre con cualquier enfermedad crónica de la superficie ocular, la evaluación de la respuesta al tratamiento con lágrimas séricas debe basarse tanto en parámetros objetivos como en la percepción del paciente. El objetivo no es únicamente lograr la recuperación de la superficie ocular, sino también mejorar los síntomas y, con ello, la calidad de vida. La Dra. Bunya explica que el seguimiento se centra en valorar tanto la evolución clínica como los cambios observados durante la exploración de la superficie ocular. “En particular, con frecuencia observamos una disminución de la tinción de la superficie ocular con fluoresceína y/o verde de lisamina en respuesta al tratamiento con gotas de suero autólogo (AS) o PRP”, señala.
La Dra. Karakus hace hincapié en adaptar el seguimiento al problema que presenta el paciente. “Depende realmente del motivo por el que iniciamos el tratamiento con lágrimas séricas en primer lugar. Si el paciente presentaba síntomas significativos, con o sin tinción de la superficie, busco una mejora en sus molestias. En pacientes con tinción grave o enfermedad de la superficie, realizo un seguimiento de la tinción corneal y conjuntival a lo largo del tiempo y lo correlaciono con cómo se siente el paciente”.
Además, destaca que, en algunos casos, la mejora funcional puede preceder a la curación visible. “A veces, los pacientes pueden presentar más síntomas visuales que molestias, incluso con una agudeza visual de 20/20, y la mejora en ese aspecto puede indicar una buena respuesta. En los pacientes que acuden a mí principalmente por dolor neuropático sin tinción apreciable de la superficie ocular, suelo utilizar la microscopía confocal in vivo para evaluar el estado de los nervios y comprobar la presencia de células inflamatorias. A continuación, puedo repetir las imágenes de microscopía confocal in vivo para supervisar la respuesta, aunque los cambios en la morfología nerviosa pueden tardar hasta seis meses o más en aparecer, incluso cuando los síntomas empiezan a mejorar antes”.
“También controlo la inyección conjuntival y la inflamación del borde palpebral cuando estaban presentes al inicio del estudio para evaluar el efecto antiinflamatorio”, añade la Dra. Karakus, quien explica que, por lo general, se basa en una combinación de la mejora de los síntomas y los cambios objetivos en los hallazgos clínicos.
Realidades prácticas, seguridad y retos de acceso
Si bien las lágrimas séricas pueden ofrecer beneficios notables para los pacientes con enfermedad avanzada de la superficie ocular, también conllevan obstáculos logísticos que pueden hacer que su prescripción y su tratamiento a largo plazo resulten más complejos que los de las terapias estándar. Desde los requisitos de almacenamiento hasta el coste y el acceso, tanto los médicos como los pacientes deben tener en cuenta una serie de consideraciones prácticas para garantizar tanto la seguridad como la eficacia.
Cuando se preparan adecuadamente, las gotas oftálmicas a base de suero se consideran, en general, muy seguras. Al proceder de la propia sangre del paciente o, en determinados casos, de un donante seleccionado y sometido a cribado, no contienen conservantes y son inmunológicamente compatibles. No obstante, al igual que cualquier terapia biológica, requieren una manipulación cuidadosa y una selección rigurosa de los pacientes.
La Dra. Bunya explica: “En general, los colirios derivados de la sangre son bien tolerados, ya que se elaboran a partir de componentes de la propia sangre del paciente. Sin embargo, las personas con enfermedades sistémicas crónicas graves pueden no tolerar la extracción del volumen de sangre necesario para preparar colirios de suero autólogo (AS) o plasma rico en plaquetas (PRP). Además, el coste puede representar una limitación importante, puesto que estos tratamientos no suelen estar cubiertos por los seguros médicos. A ello se suma que los colirios de PRP no siempre están disponibles en todas las regiones».
La Dra. Karakus subraya que las gotas de suero son, en general, muy seguras cuando se preparan según los protocolos regulados por la FDA, pero su manipulación adecuada es fundamental. “Dado que estos productos no contienen conservantes, siempre existe la posibilidad de contaminación, especialmente si el frasco se utiliza después de su fecha de caducidad o si se rompe la cadena de manipulación”, explica, señalando que el proceso implica la extracción de sangre, el procesamiento en el laboratorio, el envío en hielo, la congelación y la descongelación cuidadosa por parte del paciente.
“He observado casos de conjuntivitis leve e irritación ocular en algunos pacientes, generalmente cuando los colirios se utilizaron fuera del periodo recomendado, incluso si los viales se habían mantenido congelados. Además, los pacientes que viajan con frecuencia no disponen de un acceso fiable a un congelador o tienen dificultades para seguir de forma estricta las indicaciones de almacenamiento y uso quizá no sean los candidatos más adecuados para las lágrimas séricas convencionales”, advierte.
Más allá de las consideraciones clínicas, los factores prácticos y económicos suelen limitar el uso de las lágrimas de suero. “Los oftalmólogos deben asegurarse de que los pacientes sean conscientes de que las compañías de seguros no suelen cubrir los colirios derivados de la sangre”, aconseja la Dra. Bunya, al tiempo que señala que el coste habitual de los colirios de suero autólogo para un paciente es de aproximadamente 145 dólares al mes. “Además, los pacientes también deben saber que los colirios de suero autólogo deben conservarse refrigerados o congelados en todo momento”.
El Dr. Kasetty reitera estos retos logísticos y destaca al mismo tiempo el impacto en las rutinas diarias. “Normalmente prescribo a los pacientes una frecuencia de cuatro veces al día, y a algunos pacientes esto les puede resultar difícil si tienen horarios ajetreados o impredecibles, ya que las gotas no se pueden llevar consigo a temperatura ambiente. Dicho esto, la mayoría de los pacientes que llegan al punto de necesitar lágrimas de suero están muy motivados y se adhieren a su régimen de tratamiento”.
A pesar de estos obstáculos, la mayoría de los expertos coinciden en que, para los candidatos adecuados, los beneficios suelen superar las molestias logísticas. Con una manipulación, una formación y un seguimiento adecuados, las lágrimas de suero siguen siendo una de las pocas terapias capaces de restaurar biológicamente una superficie ocular dañada, en lugar de limitarse a aliviarla.
Perspectivas futuras de las lágrimas séricas
El panorama de la terapia biológica con lágrimas sigue evolucionando, aportando nuevas formulaciones y métodos de administración que prometen hacer que los tratamientos basados en suero sean más seguros, más accesibles y, potencialmente, más eficaces. Lo que comenzó como una terapia de nicho se ha convertido en un ámbito de innovación en crecimiento y, quizás, en la próxima frontera en el cuidado personalizado de la superficie ocular.
El Dr. Bunya destaca uno de los productos de nueva generación más prometedores: el plasma rico en plaquetas con factores de crecimiento (PRGF; también conocido como PRP activado), “una formulación especial en gotas disponible en centros seleccionados que puede ofrecer beneficios adicionales con respecto al AS o a las gotas de PRP”. Por ejemplo, la preparación de las gotas de PRGF elimina los factores proinflamatorios liberados por los leucocitos, entre ellos la interleucina IL-6, la interleucina 1B (IL-1B) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α)”.
El Dr. Karakus destaca otro avance práctico que podría transformar la forma en que se utilizan las lágrimas séricas en la práctica clínica diaria.
“Recientemente se han producido avances que permiten envasar las lágrimas séricas de forma que no requieran refrigeración constante”, afirma el Dr. Karakus, “y un frasco puede conservarse a temperatura ambiente hasta siete días. Se trata de un gran paso adelante para los pacientes que viajan o que no disponen de acceso fiable a un congelador. Por ahora es más caro, pero creo que cubre una importante carencia. A medida que las opciones alogénicas avancen y estén disponibles en formatos estables a temperatura ambiente, creo que tendrán el potencial de sustituir a las gotas oftálmicas de suero autólogo”.
Al hablar del futuro, el Dr. Karakus ofrece una perspectiva más amplia sobre cómo estas terapias podrían redefinir los paradigmas de la atención sanitaria. “Aunque las gotas de suero exigen mucho a los pacientes y a los profesionales sanitarios, creo que están infrautilizadas. Muchos de los pacientes que atiendo deberían haber comenzado el tratamiento mucho antes, y creo sinceramente que una intervención temprana con gotas de suero, incluso en enfermedades moderadas de la superficie ocular, podría prevenir la progresión y facilitar considerablemente el curso general del tratamiento”.
Con formulaciones novedosas como el PRGF, sistemas de administración estables a temperatura ambiente y los avances en curso, hay mucha actividad en el mundo de las lágrimas de suero. Tanto para los médicos como para los pacientes, el horizonte parece más claro que nunca.
Los doctores Karakus y Kasetty no tienen declaraciones financieras relevantes que hacer. El doctor Bunya es miembro no remunerado de la junta directiva de la Fundación Sjögren, asesor de Kowa y titular de las siguientes patentes: EP 3210201; US 10.360.819; US 10.783.505.
Referencia:
- Nalley, C. (2025, diciembre 13). The pros and cons of serum tears for OSD. Review of Ophthalmology https://www.reviewofophthalmology.com/article/the-pros-and-cons-of-serum-tears-for-osd



