El reconocimiento formal de la miopía como enfermedad podría ampliar el acceso a terapias, seguros, detección temprana y prevención infantil.
La Asociación Médica Estadounidense (AMA) aprobó recientemente una resolución que respalda la clasificación formal de la miopía como enfermedad, incluso por parte de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS). El objetivo es garantizar que niños y adolescentes tengan acceso a tratamientos adecuados y a la cobertura de los seguros de salud. La resolución también hace un llamado a fortalecer la educación en salud pública y mejorar los programas de detección en la población infantil.
Esta nueva postura está en línea con un esfuerzo global impulsado por la Academia Estadounidense de Oftalmología (AAO) desde 2021. Ese año, la Academia alertó sobre la creciente crisis de salud pública que representa la miopía a nivel mundial mediante la publicación del documento “Reducing the Global Burden of Myopia by Delaying the Onset of Myopia and Reducing Myopic Progression in Children” (“Reducir la carga mundial de la miopía retrasando su aparición y disminuyendo su progresión en los niños”).¹
Este trabajo representó uno de los primeros esfuerzos por coordinar una iniciativa mundial de salud orientada a ampliar la educación, fomentar la colaboración y mejorar las estrategias para el control de la miopía.
Tratamientos para la miopía
Actualmente, la evidencia científica señala varias estrategias capaces de reducir de manera medible la progresión de la miopía en niños y adolescentes. El objetivo es retrasar su aparición y disminuir su progresión para reducir el riesgo de desarrollar las complicaciones asociadas con la miopía alta.
Entre estas alternativas se encuentran:
- Lentes oftálmicos Essilor Stellest: lentes aprobados por la FDA que pueden ralentizar la progresión de la miopía en niños de entre 6 y 12 años.
- Lentes de contacto blandos: lentes de contacto multifocales aprobados por la FDA para niños con miopía, indicados entre los 8 y los 12 años. Se utilizan durante el día y se retiran por la noche. Cuando se emplean de manera constante durante varios años, pueden ayudar a disminuir la progresión de la miopía.
- Ortoqueratología (Ortho-K): utiliza lentes de contacto rígidos que se usan durante la noche y pueden indicarse en niños a partir de los 6 años. Su efecto sobre la corrección visual es temporal: cuando se suspende su uso, la córnea recupera progresivamente su forma previa y vuelve a manifestarse el error refractivo. Sin embargo, la ortoqueratología puede contribuir a reducir la progresión de la miopía.
- Atropina en dosis bajas: gotas oftálmicas utilizadas en niños y adolescentes de entre 5 y 18 años. Generalmente se administran cada noche durante un periodo de dos a tres años. La evidencia respalda su uso en niños de Asia Oriental, mientras que su eficacia en poblaciones occidentales es menos concluyente y requiere mayor investigación.
- Cambios en los hábitos: pasar más tiempo al aire libre. Diversos estudios señalan que permanecer al menos dos horas diarias en exteriores puede contribuir a reducir el riesgo de aparición y progresión de la miopía.
Acercar el tratamiento a quienes lo necesitan
Uno de los principales desafíos es que muchas de estas intervenciones aún no llegan a las familias que podrían beneficiarse de ellas. Entre padres, maestros y responsables de políticas públicas continúa siendo limitado el conocimiento sobre la miopía progresiva y sus implicaciones para la salud visual.
Incluso cuando las familias conocen las nuevas opciones terapéuticas, con frecuencia se enfrentan a la falta de cobertura por parte de los seguros, debido a que la miopía no siempre es considerada una enfermedad que requiera tratamiento.
“Soy oftalmóloga pediátrica y madre de tres hijos”, señaló la Dra. Rupa Wong, portavoz de la Academia Estadounidense de Oftalmología. “Creo que todos los niños con miopía progresiva deberían tener el mismo acceso a estos tratamientos, al igual que mis hijos. Sin embargo, a la mayoría de los padres ni siquiera se les informa que estas opciones existen. Esperamos que una mayor atención sobre este tema ayude a transformar la conversación nacional en torno a la salud ocular infantil. La salud ocular de los niños es un asunto de salud pública, no simplemente una cuestión de crianza”.
La Academia también trabaja para ampliar el acceso a la detección de alteraciones visuales y a la intervención temprana en la población infantil mediante su apoyo a la H.R. 2527, Early Detection of Vision Impairments for Children Act (Ley para la Detección Temprana de Alteraciones Visuales en Niños).
De aprobarse, esta iniciativa establecería el primer programa nacional enfocado específicamente en la visión y la salud ocular infantil.
La Academia celebra estos avances encaminados a convertir una epidemia de progresión silenciosa en una prioridad nacional, antes de que otra generación de niños crezca con u
Referencias:
Modjtahedi, B. S. (2021). Reducing the global burden of myopia by delaying the onset of myopia and reducing myopic progression in children. Ophthalmology, 128(6), 816–826. doi.org
Review of Myopia Management. (2026, September 8). AMA backs formal classification of myopia as a disease. https://reviewofmm.com/ama-backs-formal-classification-of-myopia-as-a-disease/



