GLP-1 y salud ocular: evidencia, riesgos y recomendaciones

El creciente uso de los agonistas del receptor GLP-1 ha despertado interés en torno a sus posibles efectos sobre la salud ocular, incluida su posible asociación con la NAION.

La Academia Americana de Oftalmología (AAO, por sus siglas en inglés) compartió información sobre la evidencia disponible acerca de la posible relación entre los medicamentos GLP-1 y la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION). 

A partir del análisis de más de 40 estudios, se señala que el uso de medicamentos GLP-1 podría estar asociado con un aumento de dos veces en el riesgo relativo de NAION. Sin embargo, esta condición continúa siendo poco frecuente, con una incidencia estimada de entre 2,3 y 10,2 casos por cada 100.000 personas al año.

La evidencia disponible sigue siendo heterogénea: mientras algunos estudios han identificado un posible incremento del riesgo, otros no encontraron asociación e incluso observaron un posible efecto protector. Hasta el momento, no se ha establecido una relación causal ni se ha confirmado un mecanismo que explique esta posible asociación.

La recomendación es que los pacientes no suspendan el tratamiento sin consultar previamente con su médico. Ante una pérdida repentina e indolora de la visión, se recomienda acudir de inmediato con un oftalmólogo.

En quienes desarrollen NAION durante el tratamiento, la decisión de continuar o suspender el medicamento debe realizarse de manera individualizada y mediante una toma de decisiones compartida con el equipo médico. Actualmente, la evidencia tampoco respalda la realización rutinaria de exámenes oftalmológicos para evaluar el riesgo de NAION antes de iniciar un tratamiento con GLP-1.

GLP-1 y salud ocular: ¿qué riesgos deben vigilarse?

El Dr. José Antonio Roca analiza el uso de los GLP-1 y los principales aspectos que deben considerarse en relación con la salud ocular.

En cuanto a los GLP-1 y su relación con el ojo, existen principalmente dos aspectos a tener en cuenta. El primero es el posible empeoramiento de la retinopatía diabética, especialmente en pacientes que ya presentan una retinopatía significativa. En estos casos, es importante mantener un seguimiento oftalmológico estrecho. En personas sin retinopatía diabética o con formas leves, este riesgo sería considerablemente menor.

El segundo aspecto corresponde a reportes aislados de neuritis óptica. Hasta el momento, se han descrito pocos casos y la evidencia disponible no permite establecer una asociación significativa.

En términos generales, la evidencia disponible no sugiere un riesgo ocular significativo para la mayoría de los pacientes tratados con GLP-1. Para el oftalmólogo, el punto clave es mantener una vigilancia clínica oportuna ante la aparición de síntomas visuales y, cuando sea necesario, coordinar la conducta terapéutica.

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