El virus del Zika y el ojo

(Este artículo fue traducido, adaptado e impreso con autorización del grupo de revistas Review de Jobson Publishing).

Por João Rafael de Oliveira Dias, MD,
y Philip J. Rosenfeld, MD, PhD, con Camila Ventura, MD.

Philip J. Rosenfeld, MD.
Philip J. Rosenfeld, MD.
Camila Ventura, MD.
João Rafael de Oliveira Dias, MD.
João Rafael de Oliveira Dias, MD.
Un vistazo a la evidencia sobre los efectos oculares de este brote transmitido por mosquito.

El virus del Zika (ZIKV) es un arbovirus que pertenece a la familia Flaviviridae, género Flavivirus. Mientras que el ZIKV se transmite entre los seres humanos por las especies de mosquito Aedes, como el A. aegypti, A. albopictus y A. africanus, 1 en las Américas, el principal vector responsable de su transmisión es el A. aegypti, el mismo vector que transmite el virus de la fiebre del dengue (DFV) y el virus chikungunya (CHIKV).2 Además, se ha informado sobre la transmisión sexual, perinatal y por transfusión de sangre del ZIKV. Sin embargo, el mecanismo exacto de transmisión en estos ejemplos es aún desconocido.3

Además, el mecanismo por el cual el ZIKV causa microcefalia fetal, es aún desconocido. Los informes sugieren que el virus es capaz de evadir la barrera immunoprotectora normal, suministrada por la placenta4 y que sus propiedades neurotrópicas dañan el cerebro durante el desarrollo. Alternativamente, la respuesta placental a este virus es la causa principal del daño cerebral, ya que el virus puede interrumpir la formación de la parte exterior de la placenta, lo cual podría causar o contribuir a la microcefalia.4

El virus fue identificado por primera vez en 1947, en monos rhesus encontrados en el bosque Zika, cerca de Kampala, Uganda.1 Cinco años más tarde, fue aislado por primera vez en africanos.5 Luego, el virus emigró al continente asiático durante la década de 1940 como una cepa diferente a la que se encontró en África.6

Durante las dos últimas décadas, la cepa asiática ha causado brotes fuera de Asia en otros lugares, como en la Isla Yap (Micronesia), en la Polinesia Francesa y en la Isla de Pascua en Chile.7

Sin embargo, el más reciente y más grande brote de ZIKV en la historia comenzó en mayo de 2015, en el noreste de Brasil.7 En 2015, un estimado de 400.000 a 1,3 millones de personas fueron infectadas por ZIKV.7 El reciente informe de una posible asociación entre la infección de ZIKV y una epidemia de microcefalia entre neonatos en Brasil ha atraído considerable atención mundial.8

Esta rápida propagación del ZIKV más allá de África y Asia, hacia el continente Américano y Europa, relacionada con el nuevo brote del síndrome congénito de Zika, condujo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar esta epidemia de ZIKV una emergencia mundial de salud pública a comienzos de este año.9

Manifestaciones sistémicas

Solo el 20 por ciento de los pacientes infectados con ZIKV se quejan de síntomas leves, como dolor de cabeza, erupción maculopapular, artralgia y conjuntivitis, los cuales suelen durar una semana.4 Nunca fueron descritas enfermedades graves y muertes causadas por ZIKV con anterioridad a los estudios más recientes de Brasil y la Polinesia Francesa, en los que se describía un neurotropismo del virus y el aumento de la posibilidad del síndrome de Guillain-Barré y otras manifestaciones neurológicas.2 Además, microcefalia, pérdida de la audición, anormalidades en las extremidades y problemas oculares, fueron recientemente descritos como complicaciones del ZIKV cuando la infección se presenta durante el embarazo.2,10-12

La actual evidencia de infección por ZIKV se basa en la detección molecular del ARN viral, el cual se presenta positivo solo en un breve período de viremia. Las pruebas serológicas disponibles, actualmente, para identificar anticuerpos IgM e IgG específicos del ZIKV no son fiables, debido a su reactividad cruzada con otros flavivirus y son necesarios ulteriores estudios para dilucidar mejor estos hallazgos y su correlación con el ZIKV.13 La Dra. Camila Ventura y colegas, en Brasil, han publicado recientemente un estudio en el que 40 niños con microcefalia fueron evaluados.12 Se estudiaron utilizando captura de anticuerpos IgM ligados a ensayo inmunoabsorbente (MAC-ELISA) del líquido cefalorraquídeo en 24 de los 40 niños (60 por ciento). Los 24 bebés presentaron un MAC-ELISA positivo para ZIKV en el líquido cefalorraquídeo; 14 fueron de 22 bebés (63,3 por ciento) con resultados oftalmoscópicos y 10 fueron de 18 niños (55,6%) sin resultados oftalmosópicos.

Manifestaciones retinianas del ZIKV

Un desarrollo leve de la enfermedad puede incluir uveítis anterior y conjuntivitis no purulenta.14 La Dra. Ventura y colegas publicaron el primer informe de tres niños con presunta infección congénita de ZIKV y anomalías oculares.15 Identificaron alteraciones retinianas tales como moteado pigmentario y atrofia coriorretiniana en la región macular de los bebés.

Estudios adicionales en dos ciudades del noreste del Brasil, Recife y Salvador, informaron de similares anormalidades oculares que afectan a la retina, así como de anormalidades en el disco óptico de estos niños.10-12 Estos hallazgos incluyeron espeso moteado macular pigmentario, atrofia macular coriorretiniana, hipoplasia del nervio óptico, el aumento de la proporción copa/disco (Figuras 1 y 2), coloboma del iris y subluxación del cristalino.

En un estudio realizado en Recife, 9 de 20 ojos (45%) padecían de hipoplasia del nervio óptico, palidez y aumento de la proporción copa/disco.11 Se cree que la fisiopatología de estas lesiones en estos bebés está relacionada directamente con el virus o con una toxina asociada que conduce a una reacción inflamatoria. Además, este mismo mecanismo podría ser el responsable de los graves hallazgos cerebrales, tales como un desarrollo anormal y calcificación cerebral.

La Dra. Ventura y sus colegas12 teorizaron que el ZIKV puede causar anormalidades oculares más severas cuando la infección ocurre durante el primer o segundo trimestre del embarazo, como ocurre en otras infecciones congénitas, como la toxoplasmosis, la rubéola y el citomegalovirus. Además, otros factores desconocidos, tales como la cantidad de virus en la circulación y la respuesta inmunológica de la madre y/o el feto, pueden jugar un papel importante en la formación de estas anormalidades en los recién nacidos.11

Figura 1. Imagen por gran angular del fondo del ojo derecho de un bebé con síndrome congénito de Zika, que revela hipoplasia del disco óptico, espeso moteado macular pigmentario y lesiones atróficas coriorretinianas yuxtafoveales.
Figura 2. Imagen por gran angular del fondo del ojo izquierdo de un bebé con síndrome congénito de Zika, que revela hipoplasia del disco óptico, y área pronunciadamente demarcada de lesión coriorretiniana atrófica en la mácula.
Futuras perspectivas

Son necesarios esfuerzos adicionales para comprender la patogenia de las manifestaciones oculares, para desarrollar el tratamiento antiviral específico y para facilitar la vacunación contra el ZIKV y otros arbovirus. Primordialmente, los programas de erradicación de mosquitos son esenciales para reducir las tasas de infección por ZIKV y otras enfermedades transmitidas por mosquitos, como la DFV y CHIKV. Estos esfuerzos ya están en marcha en todo el mundo y se basan, principalmente, en modificaciones ambientales.

Además, la manipulación genética de las poblaciones de mosquitos, tales como el sistema recientemente descrito de transmisión de genes que pueden introducir la esterilidad femenina en un vector de población de destino, pueden aumentar estos esfuerzos.16

Bibliografía:

El Dr. Rosenfeld es profesor del Bascom Palmer Eye Institute, University of Miami Miller School of Medicine. Ha sido investigador principal y director de numerosos estudios clínicos.

El Dr. Dias es fellow postdoctoral en imágenes digitales por tomografía de coherencia óptica en el Bascom Palmer Eye Institute.

La Dra. Ventura es especialista en retina de la Altino Ventura Foundation en Brasil; estudiante de doctorado en la Universidad Federal de São Paulo y fellow en retina pediátrica en el Bascom Palmer Eye Institute, University of Miami, en Estados Unidos.

  1. Dick GW, Kitchen SF, Haddow AJ. Zika virus. I. Isolation and serological specificity. Trans R Soc Trop Med Hyg. 1952;46:509-520.
  2. Organización Mundial de la Salud (OMS) Epidemiological alert: neurological syndrome, congenital malformations, and Zika virus infection. Implicaciones para la salud pública en las Américas. December 1, 2015. Disponible en:  http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_view&Itemid=270&gid=32405&lang=en. Accedido el 9 de mayo de 2016.
  3. Chan JF, Choi GK, Yip CC, Cheng VC, Yuen KY. Zika fever and congenital Zika syndrome: An unexpected emerging arboviral disease. J. Infect. 2016;72:507-524.
  4. Adibi JJ, Marques, ET Jr, Cartus A, Beiji RH. Teratogenic effects of the Zika virus and the role of the placenta. Lancet. April 9, 2016. [epub]
  5. Dick GW. Zika virus. II. Pathogenicity and physical properties. Trans R Soc Trop Med Hyg. 1952;46:521-534.
  6. Pinto Junior VL, Luz K, Parreira R, Ferrinho P. Zika virus: a review to clinicians. Acta Med Port. 2015;28:760–765
  7. Zika virus in the Americas: a review for clinicians. Sampathkumar P, Sánchez JL. Mayo Clin Proc. 2016;91:514-521.
  8. Schuler-Faccini L, Ribeiro EM, Feitosa IM, et al. Posible asociación entre la infección por el virus Zika y microcefalia-Brasil, 2015. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2016;65:59-62.
  9. Organización Mundial de la Salud (OMS) WHO statement on the first meeting of the International Health Regulations (2005) (IHR 2005) Emergency Committee on Zika virus and observed increase in neurological disorders and neonatal malformations. February 1, 2016. Available at: http://www.who.int/mediacentre/news/statements/2016/1st-emergency-committee-zika/en/. Accedido el 9 de mayo de 2016.
  10. De Paula Freitas B, de Oliveira Dias JR, Prazeres J, et al. Ocular findings in infants with microcephaly associated with presumed Zika virus congenital infection in Salvador, Brazil. JAMA Ophthalmol. February 9, 2016. [Epub ahead of print
  11. Ventura CV, Maia M, Ventura BV, et al. Ophthalmological findings in infants with microcephaly and presumable intra-uterus Zika virus infection. Arq Bras Oftalmol. 2016;79:1-3.
  12. Ventura CV, Maia M, Travassos SB, Martins TT, Patriota F, Nunes ME, et al. Risk factors associated with the ophthalmoscopic findings identified in infants with presumed Zika virus congenital infection. JAMA Ophthalmol. May 26, 2016. [Epub ahead of print]
  13. Petersen LR, Jamieson DJ, Powers AM, Honein MA. Zika virus. New Engl J Med. 2016;374:1552-1563.
  14. Fontes BM. Zika virus-related hypertensive iridocyclitis. Arq Bras Oftalmol. 2016;79:63.
  15. Ventura CV, Maia M, Bravo-Filho V, Góis AL, Belfort R Jr. Zika virus in Brazil and macular atrophy in a child with microcephaly. Lancet. January 8, 2016. [epub]
  16. Sikka V, Chattu VK, Popli RK, Galwankar SC, Kelkar D, Sawicki SG, et al. The emergence of Zika virus as a global health security threat: A review and a consensus statement of the INDUSEM Joint Working Group (JWG). J Glob Infect Dis. 2016;8:3-15.

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