Fármacos GLP-1 y riesgo visual

Un estudio presentado durante la AAO 2026 encontró una asociación entre el uso de fármacos GLP-1 y la afectación más temprana del segundo ojo en pacientes con neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION) bilateral.

Para los pacientes que pierden la visión de un ojo debido a una interrupción súbita del flujo sanguíneo hacia el nervio óptico, persiste el temor de que el otro ojo termine por verse afectado. Un nuevo estudio sugiere que, en las personas que utilizan fármacos GLP-1 —una popular clase de medicamentos empleados para tratar la diabetes y la obesidad—, la afectación del segundo ojo podría ocurrir antes.

La investigación, presentada durante la 130.ª reunión anual de la Academia Estadounidense de Oftalmología, encontró que, entre los pacientes que desarrollaron la afección en ambos ojos, quienes utilizaban GLP-1 tenían una probabilidad considerablemente mayor de presentar afectación del segundo ojo dentro de los seis meses posteriores al primer episodio.

La afección, conocida como neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION), ocurre cuando el nervio óptico no recibe suficiente flujo sanguíneo, lo que provoca una pérdida súbita e indolora de la visión en un ojo. Habitualmente afecta un solo ojo, aunque también puede presentarse posteriormente en el ojo contralateral.

“Aproximadamente el 15 % de los pacientes desarrollará NAION en el ojo contralateral dentro de los cinco años posteriores al diagnóstico en el primer ojo”, afirmó Ashley Tin, coautora del estudio y estudiante de medicina de Carle Illinois College of Medicine. “La afectación rápida y secuencial del segundo ojo suele ser menos frecuente”. 

El estudio surgió a partir de una observación clínica. Uno de los coautores de Tin, el oftalmólogo Matthew D. Kay, MD, observó un grupo de pacientes que, en un breve periodo, presentaron NAION en ambos ojos, uno después del otro en rápida sucesión y, en ocasiones, de manera simultánea. Todos utilizaban agonistas del GLP-1.

“El aparente aumento de presentaciones rápidamente secuenciales parecía inusual y nos llevó a investigar si este patrón también podía observarse en una gran base de datos nacional”, explicó Tin.

Para determinarlo, los investigadores recurrieron a Epic Cosmos, un amplio repositorio de registros médicos, y analizaron los episodios de NAION en el segundo ojo registrados entre 2015 y 2025. Compararon aproximadamente 1,440 usuarios de GLP-1 con cerca de 20,700 personas que no utilizaban estos medicamentos y analizaron cuánto tiempo transcurrió entre el primer episodio y la afectación del segundo ojo, desde un mes hasta cinco años.

La diferencia fue notable. Entre los usuarios de GLP-1, el 56.8 % de los episodios en el segundo ojo ocurrió dentro de los primeros seis meses, frente al 40.6 % entre quienes no utilizaban estos medicamentos. En el modelo estadístico de los investigadores, la tendencia hacia eventos tempranos, en comparación con los tardíos, fue aproximadamente 1.98 veces mayor en el grupo que utilizaba GLP-1. El patrón se mantuvo tanto antes como después de que estos medicamentos comenzaran a utilizarse ampliamente.

“Los resultados no nos sorprendieron especialmente porque el análisis de la gran base de datos coincidió con la observación clínica que dio origen al estudio”, señaló Tin. “Sin embargo, comprobar que esa impresión clínica se reproducía en un conjunto de datos tan amplio fue llamativo y reforzó la necesidad de investigar esta asociación con mayor profundidad”. 

El estudio se presenta en un momento en que el uso de los fármacos GLP-1 ha aumentado considerablemente y médicos e investigadores han comenzado a estudiar su posible relación con la NAION.

Sin embargo, los investigadores fueron enfáticos al señalar lo que el estudio no demuestra. Los usuarios de GLP-1 presentaban niveles promedio de hemoglobina A1C —un indicador del control glucémico a largo plazo— entre 1.0 y 1.4 puntos porcentuales más altos. Esto plantea la posibilidad de que una diabetes más grave, y no necesariamente los medicamentos, explique parte o la totalidad de la diferencia observada. Además, debido a que se utilizaron datos agregados y no expedientes individuales de los pacientes, el estudio no permite establecer una relación de causa y efecto.

Para los oftalmólogos, explicó Tin, el mensaje es de vigilancia, no de alarma. “El uso de GLP-1 debe considerarse una parte importante de los antecedentes farmacológicos de los pacientes que presentan NAION, especialmente al orientarlos después de un primer episodio”, señaló. Añadió que las decisiones terapéuticas “deben seguir teniendo en cuenta los importantes beneficios sistémicos de estos medicamentos”.

El mensaje para los pacientes es igualmente claro: no deben suspender estos medicamentos a causa de este estudio.

“Estos medicamentos ofrecen importantes beneficios para la diabetes, la obesidad y la salud cardiovascular, y nuestro estudio identifica una asociación, pero no demuestra que los medicamentos causen NAION”, explicó Tin. Cualquier persona que experimente una pérdida súbita e indolora de la visión o una nueva zona de pérdida del campo visual debe buscar una evaluación oftalmológica inmediata y consultar cualquier inquietud con el médico que prescribió el medicamento.

La Academia Estadounidense de Oftalmología y la Sociedad Norteamericana de Neurooftalmología emitieron el mes pasado un comunicado con información y recomendaciones adicionales dirigidas tanto a los oftalmólogos como al público.

El siguiente paso, señalaron los investigadores, será determinar si este patrón está relacionado con los propios medicamentos o con las condiciones de salud subyacentes de quienes los utilizan. Para ello serán necesarios estudios con datos detallados de cada paciente que permitan considerar la gravedad de la diabetes y otras enfermedades vasculares, así como identificar el medicamento específico utilizado, la dosis, la duración del tratamiento y el momento en que este comenzó en relación con el episodio ocurrido en cada ojo. En última instancia, señaló Tin, serán necesarios estudios prospectivos para determinar si existe una relación causal.

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