Ceguera Segunda parte


Por Van C. Lansingh, MD, PhD


La inequidad en el estado de la salud visual y las causas de la discapacidad visual.

Deterioro visual a través del tiempo

La prevalencia de deficiencia visual a través de la vida varía según el grupo de edad en la población. Por ejemplo, el 84.6% de todas las personas con ceguera son mayores de 50 años (Stevens et al., 2013). Sin embargo, este grupo repre- senta, actualmente, solamente el 19% de la población mundial.

En el otro extremo del espectro de vida, la ceguera en la infancia tiene una me- nor prevalencia absoluta, con aproxi- madamente el 4% de la ceguera en el mundo, afectando a cerca de 1.6 millo- nes de niños (Pascolini y Mariotti 2012). Si un niño queda ciego en la primera in- fancia y sobrevive hasta los 50 años de edad, tiene muchos años de ceguera por delante. Por lo tanto, en términos de “años de ceguera”, la ceguera infantil ocupa el segundo lugar detrás de la ce- guera por catarata en adultos y merece ser abordada como una prioridad mun- dial de salud pública en oftalmología.

Disparidades de género y sexo

La mayoría de las personas con ceguera (60%) y con discapacidad visual mode- rada o severa (57%) son mujeres (Stevens et al., 2013), aunque obviamente existen variaciones regionales. En consonancia, por razones tales como el acceso y utili- zación de los servicios de atención ocu- lar limitada, las mujeres tienen un riesgo mayor que los hombres de ser deficien- tes visuales o ciegas. El hecho de que las mujeres tengan una mayor esperanza

de vida también las expone a un ma- yor riesgo de enfermedades oculares re- lacionadas con la edad (Ulldemolins, y colaboradores., 2012) así como por múl- tiples factores culturales. De hecho, la edad contribuye principalmente a las diferencias de visión en mujeres en los Estados Unidos (Clayton y Davis, 2015).

Determinantes sociales

Además, de respaldar el concepto de que las mujeres están en mayor riesgo de ceguera y discapacidad visual, una revisión de los determinantes sociales de la salud visual (Ulldemolins, y cola- boradores, 2012) describió tres factores de importancia:

• Un mayor nivel socioeconómico pro- tege de ceguera y discapacidad visual.

• La etnia se asocia -aunque no exclu- sivamente- con discapacidad visual.

• Vivir en una zona rural (un factor geográfico) estuvo relacionado con los ingresos y la discapacidad visual.

En general, estos factores determinan la disponibilidad, accesibilidad y asequibili- dad de los servicios, incluso aún y cuando estos estén disponibles. Como agravantes de estos determinantes de discapacidad visual están la distribución desigual de los servicios, en términos de distribución geográfica, la calidad y el costo.

Conceptos de salud ocular pri- maria y competencia de la pre- vención de ceguera en términos de cobertura universal de salud

Los principios básicos de atención pri- maria de salud, consagrados en la Declaración de Alma Ata (1978) y las sub- secuentes resoluciones de la Asamblea

Mundial de Salud (WHA, por sus siglas en inglés) proporcionan el marco bási- co para el desarrollo de sistemas de salud que podrían ofrecer atención oftalmoló- gica integral, equitativa y sustentable.

En 2005, la WHA aprobó la resolución WHA58.33, la cual contempla el nan- ciamiento sustentable a la salud, cober- tura universal y seguro social; instando a los Estados Miembros de la OMS a pro- porcionar atención sanitaria con protec- ción al riesgo nanciero. En el 2010, la OMS de nió la meta de la cobertura uni- versal de salud “para asegurar que todas las personas obtengan los servicios de sa- lud que necesiten: prevención, promoción, tratamiento, rehabilitación y paliación, sin riesgo de ruina nanciera o empobrecimien- to, ahora y en el futuro”.

Recientemente, la resolución WHA66.4 (2013) llamada “Hacia la Salud Ocular Universal: un plan de acción global 2014-2019” (en adelante, la OMS GAP), incluye un conjunto de actividades para los estados miembros a n de que refuer- cen la salud ocular dentro de sus siste- mas de salud. Desde la aprobación de la Resolución WHA66.4, numerosas regio- nes de la OMS han rati cado también los planes de acción regionales que in- corporan los objetivos y actividades del GAP dentro del contexto regional.

Implicaciones económicas de la discapacidad visual y la ceguera.

Un estudio australiano (Taylor y cola- boradores, 2004) evaluó el impacto eco- nómico general de las cinco entidades más frecuentes que menoscaban visual- mente (catarata, Degeneración Macular Relacionada con la Edad, glaucoma, re- tinopatía diabética y los defectos refrac- tivos). El análisis económico calculó un costo directo estimado de USD$1.3 mi- llardos (miles de millones); mientras que los costos indirectos serían USD$5.6 millardos adicionales para el presupues- to anual de salud ocular para ese año. Sin embargo, es muy difícil extrapolar a otras partes del mundo debido a los di- ferentes patrones de enfermedad, los costos sanitarios y las estructuras salaria- les de la fuerza de trabajo, así como los diferentes sistemas de seguri- dad social.

En el 2010, se calculó que el costo global de la de ciencia vi- sual, que incluye los costos di- rectos e indirectos para cada región del mundo, rondaba los USD$3 millardos (Gordois y co- laboradores., 2012). Sin embar- go, este estudio no incluyó el costo de la pérdida de producti- vidad, ya que los datos eran in- completos, y esto aumentaría signi cativamente ésta cifra.

Recientemente, la Fundación Fred Hollows (2013) ha pu- blicado una serie de infor- mes con la colaboración de Pricewaterhouse Coopers sobre la base de los costos y bene – cios de erradicar la ceguera evi- table a nivel mundial. Después de añadir la cantidad en dó- lares de las ganancias de pro- ductividad para la edad más productiva (15-65 años) y el ahorro de los sistemas de salud, encontraron que el valor de los bene cios en (USD$843.5 mi- llones de dólares) fue 2.1 veces mayor que los posibles costos relacionados a la eliminación global (US$294.2 millones de dólares). Por otra parte, en los países en desarrollo, los bene – cios (US$517.1 millones de dó- lares) fueron cuádruples a los costos de los Estados Unidos (US$128.1 millones de dóla- res). Una inversión anual de US$5.70 por persona en pro- medio, que en los países en de- sarrollo es de tan sólo US$2.20 por año, es todo lo que sería necesario para eliminar la ce- guera evitable y la discapaci- dad visual.

El objetivo nal es establecer un sistema sustentable, equita- tivoeinclusivodesaludocular, como parte integral de los siste- mas nacionales de salud.

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