Corrección de astigmatismo en cirugía de catarata


Comencemos el tema dando un orden armónico, hablando de la catarata, que pese a los esfuerzos globales como es el Plan Visión 20/20 de la OMS, llamado «El derecho a la vi- sión», es uno de los principales focos a tratar en la pobla- ción. El número anual de cirugías necesarias para eliminar la ceguera por catarata se estima entre 2000 y 4000 por mi- llón de habitantes, de acuerdo con la región. Sin embargo, se encuentran diversos factores que contribuyen a no alcanzar el número de cirugías requeridas, como son las dificultades económicas, culturales y, no menos importante, el descono- cimiento del tratamiento quirúrgico. Esto finalmente reper- cute en no poder disminuir la ceguera y resulta en centenares de pacientes con baja visión por catarata.

Siendo así, desde el punto de vista de salud pública, la cata- rata hay que operarla y a pesar de los intentos de moderni- zación, no se ha podido superar aún su clasificación con el LOCS III, ni su tratamiento electivo con facoemulsificación y sin establecerse el procedimiento como una cirugía refrac- tiva, concepto moderno cuyas expectativas van más allá de prevenir la ceguera.

Entonces cuando hablamos de astigmatismo en pacien- tes con catarata extendemos el concepto básico de la di- ferencia entre curvaturas corneales. Aquí estamos pensando en optimizar un resultado y, más importante aún, en resaltar el hecho de que aproximadamente el 40 % de los pacientes con catarata presentan astigmatismo superior a 1 dioptría1, y que en pacientes pseudofáquicos, astigmatismos residuales superiores a 0,75 D disminuyen la agudeza visual y deterio- ran la calidad de vida, principalmente si el implante fue con un lente multifocal, trifocal o de visión extendida. Estos pa- cientes pueden referir síntomas como: visión borrosa, glare, halos, fotofobia y diplopía.

Con este preámbulo, para los pacientes que además de la fa- coemulsificación esencial buscan una solución refractiva definitiva, podríamos pensar que antes de tener la multifo- calidad en nuestra mente, se debe evaluar la curvatura, y des- pués decidir el lente a implantar. Solo hago referencia a este aspecto porque es el tema que nos ocupa, pero no debemos olvidar otros tantos como la película lagrimal, el nervio óp- tico y la mácula. Estos requisitos implican que se requiere un manejo personalizado para cada paciente y que lo premium

no son los lentes, sino el análisis y la deci- sión correcta para cada caso.

Existen diferentes formas de corregir el astig- matismo en cirugía de catarata, como son: la incisión en el meridiano curvo, las incisio- nes pareadas, las incisiones corneales rela- jantes y los lentes tóricos. Cada uno de estos métodos tiene distintas aplicaciones, límites y predictibilidad en los resultados, lo que im- plica que cada cirujano está en la obligación de conocer hasta dónde se puede llegar con cada corrección.

La evaluación de la curvatura y la búsqueda de la toricidad implican que debemos tener, como mínimo, una tomografía y una biome- tría óptica, evaluar la superficie corneal ante- rior y posterior y usar los calculadores tóricos alimentando la información adecuadamen- te. Si el astigmatismo es regular (Imagen 1) y el paciente tiene una fijación adecuada, no tendremos mayor problema en el cálculo del lente; pero cuando el astigmatismo es irregu- lar (Imagen 2) esto requiere un mayor cono- cimiento, y aquí es imperativo salirse de la rutina básica y acudir a la experiencia y el jui- cio razonable.

El uso de los calculadores tóricos deberíamos adoptarlo de rutina, con un SIA personaliza- do, y en todos los pacientes. Con sorpresa a veces pensamos que un caso es para coloca- ción de un lente tórico y no lo es, o por el con- trario, no lo consideramos, y el calculador nos presenta un lente tórico como lo más adecua- do para el paciente.

El lente tórico es la opción que ofrece la me- jor predictibilidad en la corrección de astig- matismo en pacientes que presentan catarata, y aunque no hay reportes que muestren el 100% de eficacia en la corrección, si se con- trolan factores pre-, intra- y posquirúrgicos, se puede mejorar la exactitud de los resultados.

Este editorial es un preámbulo que muestra que este tema es amplio, llegando a ser extenso. Es importante tener un consenso con acuerdos y recomendaciones a través de los cuales se pue- da ayudar a los oftalmólogos latinoamericanos a adoptar mejores prácticas durante la cirugía de catarata en pacientes con astigmatismo y mejorar sus resultados., Me refiero a COLASC, Consenso Latinoamericano de Astigmatismo en Cirugía de Catarata, del cual muy pronto publicaremos los resultados

 

Referencias

1. Ferrer-Blasco T, Montes-Mico R, Peixoto-de-Matos SC, Gonzalez-Meijome JM, Cervino A. Prevalence of corneal astigmatism before cataract surgery. J Cataract Refract Surg 2009; 35:70-75. 2. Alio JL, Abdelghany AA, Fernandez-Buenaga R. Enhancements after cataract surgery. Curr Opin Ophthalmol 2015; 26:50-55.

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