Éxitos y fracasos del trasplante de órganos y el tratamiento de la ceguera corneal


La ceguera corneal a nivel mundial solo puede reducirse me- diante el trasplante de córneas de donantes a receptores. El problema es que no hay suficientes donantes dispuestos a do- nar sus córneas después de su muerte, lo cual resulta en una escasez de córneas disponibles para trasplantar en nuestros quirófanos. (Por cierto, los Países Bajos han aprobado una ley que convierte a todos los ciudadanos en donantes a menos que declaren en vida que no desean serlo. Esto abre el debate entre ciudadanos y gobiernos de otros países europeos).

Durante la reunión anual de la Asociación Europea de Bancos de Ojos (EEBA, por sus siglas en inglés) surgieron cifras preocu- pantes: solo hay un donante disponible por cada 70 pacientes que necesitan un trasplante de córnea en Europa (incluidas to- das las afecciones que pueden ser tratadas mediante PKP (que- ratoplastia penetrante), DALK (queratoplastia lamelar anterior profunda), DSAEK (queratoplastia endotelial automatizada con pelado de la membrana de Descemet) o DMEK (querato- plastia endotelial de membrana de Descemet). Una proporción de 70:1. En Alemania tenemos una lista de espera para corneas de 3000 pacientes, lo cual resulta en un tiempo de espera de por lo menos 6 meses y a menudo más.

El primer problema es no disponer de una córnea lista para trasplante, el segundo problema es perderla durante la prepa- ración del injerto.

Por ejemplo, preparar una córnea para una DMEK implica un difícil proceso de aprendizaje. El injerto en sí, creado a partir de la membrana de Descemet y la sumamente sensible capa de células endoteliales, debe ser manejado con un cuidado ex- traordinario, de lo contrario, todas las buenas intenciones y el esfuerzo serán en vano, y el injerto será inutilizable.

Aquí nos enfrentamos a otro problema: el injerto debe pre- pararse justo antes de la intervención y el paciente debe estar listo para la cirugía, lo cual supone un enorme estrés para el cirujano. La preparación del injerto TIENE que ser exitosa o de lo contrario el paciente deberá ser dado de alta, lo cual impli- ca incurrir en gastos sin haber logrado nada. Ningún cirujano quiere verse en esa situación y es de suponer que haría casi cualquier cosa para evitarlo.

Por otra parte, los bancos de ojos de todo el mundo están perfectamente capacitados para preparar la córnea. Su trabajo es preparar injertos y ellos son auténticos profesionales total- mente entrenados para hacerlo.

Un paso por delante

¿Y si el cirujano pudiera realizar una DMEK sin la molestia de preparar el injerto justo antes de la operación?

¿Y si se pudiera reducir su estrés preparando y precar- gando de antemano una membrana de Descemet de primera calidad y en el mejor estado posible?

¿Y si él cirujano pudiera tener un cartucho que con- tuviera el injerto, listo para inyectar en el ojo del pa- ciente sin más complicaciones?

¿Y si también dispusiera de documentación comple- ta sobre el origen del injerto?

¿Y si no tuviera que enfrentar jamás la inquietud de tener que enviar al paciente de regreso a su casa debi- do a un fallo en la preparación?

¿Y si el cirujano tuviera el éxito asegurado? ¡Nada le impediría alcanzar la fama y la gloria!

Cerrar el círculo

En Alemania, el equipo del Profesor Szurman en co- laboración con Martin Börgel de la Sociedad Alema- na de Trasplante de Tejidos: Deutsche Gesellschaft für Gewebetransplantation – DGFG ) han dedicado todo su esfuerzo a reducir el desperdicio de corneas causado por el “maltrato” de la córnea durante la preparación del injerto.

Su objetivo es:

  • reducir el desperdicio de tejido corneal,
  • simplificar la vida del cirujano,
  • brindar mayor estandarización a las inter- venciones de DMEK y
  • por consiguiente mejorar la calidad del pro- ceso en el quirófano,
  • lo cual, en última instancia, se traduce en un mejor desenlace para el paciente.Con este fin, ellos desarrollaron un sistema (en co- laboración con nuestra empresa) que permite a los bancos de ojos preparar injertos “listos para usar”, que pueden ser inyectados de inmediato en el ojo del receptor. Es el primer órgano preparado y precargado de antemano en un injector, con la aprobación del Paul-Ehrlich-Institute, y que podría ayudar a reducir el desperdicio de tejido corneal.

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